Padres alerta lo que das a tus hijos puede costarte una multa del 150
La Agencia Tributaria ha anunciado un endurecimiento en el control de los préstamos entre particulares, especialmente cuando se trata de operaciones entre familiares, como padres e hijos. Esta medida forma parte del Plan Anual de Control Tributario para 2026 y busca detectar lo que se conoce como “donaciones encubiertas”: transferencias de dinero que, aunque se presentan como préstamos, en la práctica no tienen intención de ser devueltas. El abogado Raúl Gómez, experto en derecho fiscal, analizó esta novedad en el programa *No son horas*, advirtiendo que muchas personas podrían verse afectadas por una práctica muy común: ayudar económicamente a sus hijos para, por ejemplo, comprar una vivienda.

Préstamos familiares bajo la lupa de Hacienda
“Muchos préstamos entre familiares son, en realidad, donaciones disfrazadas”, afirmó Gómez. En un contexto en el que acceder a una vivienda se ha vuelto cada vez más complejo, es frecuente que los padres transfieran cantidades significativas de dinero a sus hijos. El problema, subrayó el abogado, no está en ayudar, sino en cómo se formaliza esa ayuda. Jurídicamente, existen dos vías: como donación o como préstamo. Ambas son legales, pero con consecuencias fiscales muy distintas.
Las donaciones están sujetas al Impuesto sobre Sucesiones y Donaciones, un tributo gestionado por las comunidades autónomas cuyo coste puede variar considerablemente según la región y el grado de parentesco. En cambio, un préstamo entre particulares —aunque sea sin intereses— no genera obligación de pagar este impuesto, siempre que se documente adecuadamente. Sin embargo, si Hacienda determina que una operación etiquetada como préstamo carece de los elementos esenciales de un crédito, como un contrato, un calendario de devolución o pagos reales, puede considerarla una donación encubierta.
¿Qué pasa si Hacienda detecta una donación encubierta?

- Se exigirá el pago del Impuesto sobre Sucesiones y Donaciones correspondiente.
- Se impondrán sanciones que pueden alcanzar entre el 50 % y el 150 % del importe no declarado, dependiendo de la gravedad de la infracción.
- Se podrían abrir procedimientos de comprobación que analicen el conjunto de movimientos financieros del contribuyente.
“Equivocarse en la calificación de la operación puede resultar catastrófico desde el punto de vista fiscal”, advirtió Gómez. La Agencia Tributaria no prohíbe los préstamos entre particulares, pero sí exige pruebas de que son reales. Entre los indicios que analiza están la existencia de un contrato formal, el cumplimiento de cuotas de devolución y la capacidad económica del prestatario para hacer frente al pago.
La era digital complica el ocultamiento
La digitalización de las transacciones ha transformado el control fiscal. Hoy en día, transferencias bancarias, pagos con tarjeta o aplicaciones como Bizum dejan un rastro claro y accesible. Desde principios de 2026, las entidades financieras envían a Hacienda información con mayor frecuencia y detalle, lo que permite detectar patrones sospechosos en tiempo casi real. “Si un contribuyente registra un aumento patrimonial significativo que no está justificado en su declaración de la renta ni en un impuesto de donaciones, Hacienda puede iniciar una inspección”, explicó el abogado.
¿Y los regalos pequeños, como en bodas o cumpleaños?
Legalmente, cualquier entrega gratuita de dinero puede considerarse una donación. Sin embargo, Gómez aclaró que Hacienda no persigue “cada Bizum de 50 euros”. “Lo que se analiza es el conjunto de movimientos y su coherencia con la capacidad económica del contribuyente”, indicó. No se trata de penalizar gestos cotidianos, sino de identificar operaciones de alto importe que podrían estar eludiendo el marco fiscal.
En este nuevo escenario, la recomendación de los expertos es clara: cualquier ayuda económica entre familiares debe formalizarse correctamente, ya sea como donación —con la correspondiente declaración ante la comunidad autónoma— o como préstamo, con contrato y pruebas de devolución. La informalidad, antes tolerada, ahora puede tener un coste muy alto.
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