Virus en aguas residuales podrían acabar con infecciones mortales

Si los virus bacteriófagos fueran personajes de cine, protagonizarían sin duda una película de acción: nacidos en entornos extremos, con una estructura sorprendente y una misión clara: infiltrarse, reproducirse y destruir a sus enemigos bacterianos. Estos microorganismos, conocidos simplemente como fagos, son los seres más abundantes del planeta, superando en al menos diez veces el número de bacterias. Aunque parezcan criaturas de ciencia ficción, están muy presentes en la naturaleza, en el suelo, en el agua, en nuestro propio cuerpo y, ahora, en el centro del interés científico como posible arma contra las infecciones bacterianas resistentes a los antibióticos.

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El renacimiento de una terapia olvidada

La terapia con bacteriófagos no es nueva. Desde mediados del siglo XX se utilizaron para tratar infecciones, pero fueron desplazados por los antibióticos, más fáciles de producir, de amplio espectro y más sencillos de aplicar a gran escala. Sin embargo, con la creciente crisis de resistencias microbianas —cepas bacterianas que ya no responden a ningún tratamiento antibiótico disponible—, los científicos están redescubriendo el potencial de estos virus. Investigadores en microbiología e infectología, como María del Mar Tomás, de la Sociedad Española de Enfermedades Infecciosas y Microbiología Clínica, destacan que los fagos actúan como verdaderos asesinos silenciosos: infectan a la bacteria, se replican en su interior usando sus propios recursos y finalmente la destruyen desde dentro. “Secuestran a su bacteria anfitriona y la usan como fábrica para generar nuevos fagos, lo que conduce a la muerte de la célula hospedadora”, explica.

Cómo funcionan los fagos

Virus en aguas residuales bajo microscopio
  • Infectan bacterias específicas al reconocer estructuras en su superficie.
  • Utilizan una cola con fibras para adherirse y, a través de ella, inyectar su material genético.
  • Una vez dentro, el fago redirige el metabolismo bacteriano para producir copias de sí mismo.
  • Al final del proceso, la bacteria se rompe, liberando nuevos fagos listos para atacar otras células bacterianas.

Esta precisión es clave: a diferencia de los antibióticos, que afectan tanto a bacterias dañinas como beneficiosas, los fagos son altamente específicos. Esto reduce el riesgo de alterar la microbiota y permite diseñar tratamientos dirigidos a bacterias concretas. Además, su abundancia en la naturaleza —presentes en aguas residuales, suelos, ríos y campos agrícolas— permite una constante bioprospección. En laboratorio, los investigadores los purifican, caracterizan y clasifican según su capacidad para eliminar bacterias diana.

Puntos Clave
  • Los bacteriófagos son los seres más abundantes del planeta y pueden destruir bacterias infecciosas
  • La terapia con fagos, olvidada tras el auge de los antibióticos, renace ante la crisis de resistencias bacterianas
  • Los fagos infectan bacterias específicas, se replican dentro de ellas y las destruyen desde el interior
  • Científicos destacan el potencial de los fagos como arma contra infecciones resistentes a antibióticos

Un campo de investigación en expansión

Actualmente, más de 50 países continúan utilizando la fagoterapia, especialmente en medicina veterinaria, donde se aplica en aves, bovinos y cerdos. En humanos, aunque aún no está aprobada como tratamiento de rutina, se permite su uso en contextos de ensayos clínicos o bajo la figura del uso compasivo, especialmente en casos extremos donde no hay otras opciones terapéuticas. En España, por ejemplo, ya se han realizado al menos 15 tratamientos, principalmente en pacientes con fibrosis quística que sufren infecciones pulmonares crónicas por bacterias resistentes. También se exploran aplicaciones en infecciones de prótesis y otros focos difíciles de tratar.

Pilar Domingo, investigadora del Instituto de Biología Integrativa de Sistemas (CSIC-Universidad de Valencia), subraya que los fagos no solo actúan solos: algunos estudios demuestran que pueden potenciar la acción de los antibióticos o incluso revertir la resistencia bacteriana. “En pacientes con infecciones crónicas, los fagos se están convirtiendo en la única alternativa cuando los antibióticos fallan”, afirma. Además, gracias a su capacidad evolutiva, los fagos pueden adaptarse a las mutaciones bacterianas, manteniendo una especie de “carrera armamentística” constante en la naturaleza.

Regulación y futuro de la fagoterapia

Aunque el potencial es enorme, la fagoterapia aún está en fase de investigación. La Agencia Europea del Medicamento y la Agencia Española del Medicamento están trabajando en guías para su uso clínico, pero aún no existe un marco definitivo. En España, se han autorizado ensayos clínicos con fagos, siempre bajo estrictos controles de calidad, seguridad y supervisión. La comercialización de cualquier terapia basada en fagos requerirá años de estudios rigurosos para demostrar eficacia y seguridad, pero el camino ya está en marcha.

Recientemente, un reportaje sobre esta terapia emitido en el programa *En Buenas Manos* de Onda Cero fue galardonado con el primer premio de la XII edición de los Premios de Periodismo del Instituto Fundación Roche en medicina personalizada, un reconocimiento que subraya el interés creciente por esta alternativa terapéutica. Aunque aún no es una solución generalizada, los bacteriófagos representan una esperanza real frente a uno de los mayores desafíos de la medicina moderna: las infecciones bacterianas que ya no responden a los tratamientos convencionales.

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Carlos Mendoza Vargas Periodista

Licenciado en Comunicación Social con mención en Periodismo por la Universidad Central de Venezuela. Tiene 12 años de experiencia en cobertura de política nacional y conflictos sociales, con pasantías en medios internacionales como BBC Mundo. Especializado en periodismo de investigación y análisis político.

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