Feijóo no responde al órdago de reunirse con Puigdemont para la moción de censura y apela a la élite catalana para un cambio de Gobierno
El presidente del Partido Popular, Alberto Núñez Feijóo, se dirigió este martes a la 41ª reunión del Cercle d’Economia de Barcelona, un foro centrado en los retos europeos y la autonomía catalana. En su intervención, el dirigente recordó la invitación realizada el lunes a Junts y al PNV para que participen en una posible moción de censura contra el Gobierno de Pedro Sánchez.

Minutos antes de su llegada al Palacio de Congresos, el secretario general posconvergente, Jordi Turull, le instó a viajar a Waterloo, Bélgica, para sostener una reunión con Carles Puigdemont. El mensaje generó cierta polémica entre los asistentes, que esperaban la presencia de Feijóo frente a los empresarios catalanes como una forma de ejercer presión indirecta sobre Junts aprovechando la cercanía de la burguesía catalana con la formación independentista.
Feijóo evita referirse directamente a la moción de censura
Siguiendo la línea que había expresado 24 horas antes, Feijóo no mencionó la moción de censura ni al partido de Puigdemont. Al término de su intervención, exhortó a “hablar de cosas serias” y centró su discurso en la sensación de inestabilidad, bloqueo e incertidumbre que, según él, afecta a la economía catalana y, por extensión, a España. Señaló que la solución pasa por “un proyecto limpio” y por “devolver la decencia al país”, sin prometer atajos.
Durante su alocución, el presidente del PP respondió a la presidenta del Cercle, Teresa García‑Milà, que había solicitado “grandes acuerdos” entre el PP y el PSOE para afrontar los retos nacionales y europeos. Feijóo respondió que, en la situación actual, “no se pueden abordar cuestiones como la competitividad, la productividad o la vivienda con un Gobierno que no puede resolver sus propios asuntos internos”. Añadió que el PP volverá a tener la autonomía para gobernar y una mayoría que atienda al interés general.
Para ilustrar su postura, Feijóo utilizó una analogía empresarial: “No llegaríamos a ningún acuerdo con una compañía investigada por innumerables casos de corrupción, con sus ejecutivos en prisión o insolvente”. Con esta comparativa quiso subrayar la necesidad de un cambio de Ejecutivo que implemente las reformas que, a su juicio, el país necesita.
El líder del PP también criticó la corrupción, describiéndola como “norma” y acusando al actual gobierno de blindar el sistema para desactivar los mecanismos de control, persiguiendo a jueces, fiscales, policías, periodistas y a la oposición. Según Feijóo, la agenda política se ha desplazado de los problemas habituales a “una agenda de tribunales”.
En cuanto a la posible moción de censura, Feijóo afirmó que existe una mayoría de 184 diputados que ya se han pronunciado sobre la necesidad de convocar elecciones, entre los que se encuentran Junts, el PNV y Podemos. Indicó que la “mayoría alternativa” que se ha formado en el Congreso ha conseguido bloquear muchas leyes de peso económico.
El discurso de Feijóo resultó más institucional que el que pronunció el 28 de noviembre en un evento de Foment del Treball, la principal patronal catalana, donde había reiterado su deseo de presentar una moción de censura pero admitió que le faltaban votos.
Con el apoyo de Vox, UPN y Coalición Canaria, el PP se encuentra a cuatro votos de alcanzar la mayoría necesaria para aprobar una moción de censura. Vox ha señalado que la postura del PP debe centrarse en principios y no en cifras, y ha calificado de “incomprensible” que el popular accediese a los requisitos de Junts, como una reunión con Puigdemont o la negociación de medidas.
Feijóo también intentó acercarse al empresariado catalán, declarando que “no se puede cambiar España en contra de Cataluña” y que la comunidad no debe ser una pieza supeditada a los intereses temporales de La Moncloa. Añadió que Cataluña no debería perseguir sus objetivos mediante la coacción, sino por convicción, y que su futuro Gobierno se enfocaría en los principales problemas del país, como la falta de vivienda, la escasez de médicos y la inmigración irregular.
En el acto lo acompañaron Alejandro Fernández, presidente del PP catalán; su secretario general, Santiago Rodríguez; el portavoz del Ayuntamiento de Barcelona, Daniel Sirera; y el alcalde de Badalona, Xavier García‑Albiol.
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