Candela Peña reivindica a los "supervivientes" del suicidio en 'La desconocida': "Tu vida cambia para siempre tras la muerte de alguien cercano"
Hace casi tres décadas el escritor italiano Matteo B. Bianchi vivió el episodio más devastador de su vida: descubrió el cuerpo sin vida de su pareja de siete años, quien se había suicidado en el apartamento que compartían. Esa tragedia le sirvió de inspiración para escribir, años más tarde, la novela La vida que nos queda, que explora no tanto el acto del suicidio, sino el dolor de los que quedan atrás, a quienes el autor llama “supervivientes”. La obra aborda la convivencia con la pérdida, las preguntas sin respuesta y el silencio que a menudo envuelve estas tragedias.
La novela ha sido el punto de partida de la nueva película La desconocida, protagonizada por Candela Peña, que se estrenará el próximo 5 de junio. En la entrevista concedida al programa «Más de uno», la actriz destacó la importancia de la obra de Bianchi para la construcción de su personaje.
Detalles de la película “La desconocida”
Peña agradeció especialmente la introducción preparada por el guionista y subdirector del programa, Jorge Ab, y describió la novela de Bianchi como “un mantra”. “Se habla muy poco del suicidio, pero también muy poco de los supervivientes, de las personas cuya vida cambia para siempre tras la muerte de alguien cercano”, afirmó.
Asimismo, elogió el trabajo de Lara Sendim, encargada de adaptar al cine la novela homónima de Rosa Montero y Olivier Truc y de trasladar la acción del sur de Francia al sur de España. En ese contexto recordó que el propio Carlos Alsina comentó que, al abordar por primera vez el tema del suicidio en la radio, descubrió que prácticamente todas las personas de su entorno conocían al menos un caso cercano. Peña añadió que, en torno a cada suicidio, suele haber entre siete y ocho supervivientes, personas marcadas de forma permanente por esa pérdida.
En La desconocida, Peña interpreta a Anna Ripoll, una policía que vuelve al trabajo tras una baja provocada por el suicidio de su hermano. “Esa mujer pide volver porque necesita una tregua para su propio dolor”, explicó. Su primer caso será el de una mujer encontrada dentro de un contenedor, sin recuerdos ni identidad, una investigación que se entrelaza con los conflictos personales de la protagonista.
Peña reconoció que es la primera vez que interpreta a una policía y que participa en un thriller. Durante la preparación del personaje decidió no centrarse tanto en la profesión, sino en la dimensión humana. “A veces los actores cometemos el error de fijarnos demasiado en el oficio del personaje. Yo me centré en qué le pasa a esa persona”. Para construir a Anna Ripoll se apoyó especialmente en la novela de Bianchi e imaginó una historia marcada por los abusos sufridos junto a su hermano durante la infancia, una herida que la habría llevado a especializarse en casos de trata de personas.
Peña también rindió homenaje a Gabe Ibáñez, quien se incorporó al proyecto sustituyendo a otro director. “Fue una bendición, una brisa fresca”, afirmó. Según la actriz, Ibáñez define la película como una historia de “personajes crepusculares”, marcados por heridas emocionales que condicionan sus vidas.
El reparto, que incluye a Pol López, Manolo Solo y Ana Rujas, fue otro de los motivos de entusiasmo de Peña. “Una de las ilusiones de mi vida era coincidir con Pol López y Manolo Solo”, confesó.
Por último, aunque reconoce que disfruta de otras facetas del mundo del entretenimiento, dejó claro que su verdadera vocación sigue siendo la interpretación: “Me gusta y lo disfruto, pero tengo una gran vocación por actuar”.
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