Lo que dejaron las cenizas del jardín quemado te sorprenderá
Marcos Ana, poeta afín al Partido Comunista, fue detenido a los 19 años sin una causa clara y pasó 22 años y siete meses en los campos de concentración de la dictadura franquista. Durante su encierro escribió el poema “Decidme cómo es un árbol”, título que más tarde adoptó para sus memorias, en el que denuncia la desconexión con la naturaleza, la sociedad y la realidad que vivía, y expresa la sensación de pérdida y desorientación que le producía el régimen.

“El jardín quemó”, la obra de Juan Mayorga
Juan Mayorga, en su pieza “El jardín quemó”, explora los recuerdos, decisiones y enigmas que surgieron tras una guerra fratricida. La trama gira en torno a un grupo de once compañeros, liderados por el poeta Blas Ferrater, que investigan a una psiquiatra para esclarecer los hechos ocurridos en un internado represivo. El título alude a un jardín incendiado cuyas cenizas permanecen como testimonio de una historia que, con el paso del tiempo, se vuelve invertida y silenciosa, dejando preguntas sin respuesta.
La obra se sitúa en un espacio escénico que evoca el encierro y la represión: luces que se filtran a través de rendijas semejantes a barrotes invisibles, una atmósfera gris y lúgubre que sugiere un sueño de libertad abstracto. La puesta en escena destaca por un elemento simbólico: una estatua inmóvil que, de repente, se desplaza, representando la ruptura de la aparente inmovilidad del poder.
El elenco interpreta con gran intensidad los roles propuestos. Irene Ozores aporta humanidad a su personaje a pesar de la frialdad necesaria para sobrevivir; Loreto Mauleón muestra la rigidez requerida para mantener la contundencia, sin perder la expresión de sus dudas; y Jesús Barranco, Miguel Hermoso, Joserra Iglesias y Mariano Llorente completan un trabajo actoral sobresaliente, mostrando que los protagonistas no son simplemente “locos” o “manipuladores”, sino supervivientes que enfrentan la violencia del pasado.
“El jardín quemó” se presenta como una reflexión profunda y compasiva sobre la condición humana, lejos de un panfleto político o de un teatro documental. La pieza invita a considerar la locura, el miedo y el olvido como mecanismos de defensa frente a un trauma doloroso, y plantea que la historia reciente sigue vigente y merece ser revisitada.
La obra, escrita y dirigida por Juan Mayorga, se encuentra en cartelera en el Teatro de la Abadía hasta el 12 de julio.
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