EEUU prevé retirar un tercio de sus aviones de combate y buques de guerra de Europa
Un documento interno al que han tenido acceso parcialmente el New York Times y que ya conoce la mayor parte de los aliados de la OTAN indica que Estados Unidos planea reducir de forma importante el número de aviones y buques de guerra que pone a disposición de la alianza en Europa. Si se lleva a cabo, la medida supondría la primera reducción significativa de la presencia militar estadounidense en el continente desde la fundación de la OTAN hace ocho décadas.

Reducción de recursos estadounidenses en Europa
El plan contempla una disminución de aproximadamente un tercio en la dotación de aviones de combate F‑16 y F‑15E, pasando de unos 150 a cerca de 100 unidades. En el ámbito de la vigilancia marítima, los aviones de reconocimiento se reducirían de 26 a 15. Además, se eliminarían los ocho aviones cisterna de reabastecimiento aéreo que actualmente están asignados a la zona europea.
- Reducción de aviones de combate F‑16 y F‑15E: de ~150 a ~100.
- Aviones de reconocimiento marítimo: de 26 a 15.
- Aviones cisterna de reabastecimiento aéreo: eliminación de los 8 unidades.
- Reasignación de un submarino lanzamisiles y de un portaaviones, junto con varios buques de guerra y decenas de aviones que participan en misiones de la flota aérea.
El Departamento de Defensa se ha limitado a confirmar que la intención de Washington es reducir sus compromisos en Europa, sin especificar fechas ni plazos para la ejecución del repliegue.
Esta reducción afectaría la capacidad de la OTAN para lanzar ataques de largo alcance, como los misiles de crucero Tomahawk, y para llevar a cabo misiones de vigilancia del tráfico submarino ruso. En consecuencia, la capacidad disuasoria de los países europeos se vería mermada, lo que podría modificar el equilibrio estratégico frente a la Federación Rusa.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha reiterado su postura crítica respecto a la OTAN, describiéndola como una carga financiera excesiva para su país. Desde su llegada al poder, ha instado a los aliados europeos a aumentar sus gastos de defensa, proponiendo que alcancen el 5 % del PIB en la próxima década. Sin embargo, sus advertencias de retirar a Estados Unidos de la alianza no han sido materializadas, y las fuerzas estadounidenses siguen constituyendo una de las mayores contribuciones a la defensa colectiva del bloque.
En los últimos meses se anunciaron planes de retirada de tropas estadounidenses de Alemania y la suspensión de la próxima rotación de fuerzas en Polonia. Ambos anuncios no se han concretado, y los efectivos siguen presentes en el continente.
Los aliados europeos, conscientes de la necesidad de reducir su dependencia de la ayuda estadounidense, han iniciado procesos de rearme y modernización de sus propias capacidades militares. El próximo encuentro de la OTAN en Ankara, programado para los días 7 y 8 de julio, será una oportunidad para observar cómo evoluciona la relación entre Estados Unidos y sus socios europeos, mientras el Kremlin vigila de cerca los desenlaces de la cumbre.
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