Arancha González Laya: "Cualquier acuerdo con Irán ahora será menos ambicioso que el que se negoció en 2015"

Arancha González Laya, exministra de Asuntos Exteriores de España, ha advertido contra el fatalismo que rodea al futuro de la Unión Europea y ha señalado los riesgos que amenazan al proyecto comunitario en un contexto internacional marcado por la guerra, la rivalidad tecnológica y la fragmentación política. La diplomática sostiene que la UE sigue disponiendo de herramientas para reforzar su autonomía, entre ellas la voluntad política de sus ciudadanos, y llama la atención sobre el impacto de los algoritmos y las grandes plataformas digitales en la calidad democrática.

Desafíos y propuestas de la exministra

Al ser cuestionada sobre la idea de que «Europa se está suicidando», González Laya respondió que esa expresión refleja la dificultad que enfrenta la UE para desenvolverse en un escenario donde las normas que sustentaron el orden posterior a la Segunda Guerra Mundial están siendo puestas en entredicho. Según ella, Europa es «una criatura de un sistema basado en reglas» y debe compatibilizar intereses y valores en un mundo sin certezas. Sin embargo, rechaza cualquier visión determinista del declive europeo, afirmando que «no hay nada irreversible». La principal amenaza, según la exministra, es resignarse a la idea de que el futuro está ya escrito y aceptar pasivamente el avance de potencias como China y Rusia.

González Laya subraya que el arma más poderosa de Europa sigue siendo la voluntad política de sus ciudadanos y dirigentes. Recuerda que la construcción del proyecto europeo nació de una decisión colectiva de asumir costes para ganar fuerza conjunta. Las encuestas, indica, muestran una creciente demanda social de mayor integración: más coordinación energética, inversión conjunta en defensa para una disuasión europea, fortalecimiento del mercado único, y una mayor cohesión en los sistemas de protección social.

En cuanto a la respuesta europea a la invasión rusa de Ucrania, la exministra destaca que la UE ha demostrado capacidad de actuar unida ante una amenaza existencial. A diferencia de quienes pronosticaron un rápido desgaste del apoyo a Kiev, los europeos han mantenido su respaldo porque entienden que la seguridad del continente está vinculada al desenlace del conflicto.

Puntos Clave
  • Cualquier posible acuerdo con Irán será menos ambicioso que el alcanzado en 2015, según advierte González Laya
  • La UE se enfrenta a riesgos graves – guerras, rivalidad tecnológica y fragmentación política – pero aún dispone de herramientas para reforzar su autonomía, destac

Respecto a Rusia, González Laya afirma que Europa tardó en comprender la magnitud de la amenaza. Durante décadas, el proyecto europeo se ancló en la idea de paz mediante la interdependencia, asumiendo que la cooperación interna garantizaba paz externa. La guerra en Ucrania ha puesto en evidencia los límites de esa visión y ha revelado que Rusia está dispuesta a violar principios básicos del orden internacional, como la inviolabilidad de las fronteras, empleando ataques a infraestructuras energéticas, ciberataques e interferencias en el espacio democrático.

La exministra también advierte sobre la injerencia a través de redes sociales y bots, citando la colaboración de algunos magnates tecnológicos. En su libro dedica un capítulo al impacto de los algoritmos en la vida democrática, señalando que las plataformas digitales fragmentan las sociedades y erosionan los consensos mínimos que sustentan la democracia. Los algoritmos favorecen la creación de comunidades cada vez más polarizadas, generando realidades incompatibles entre distintos grupos. Para que la democracia funcione, es necesario un «suelo común» de hechos compartidos, que las redes sociales están debilitando al impulsar dinámicas de confrontación permanente.

Frente al poder creciente de los gigantes tecnológicos, González Laya propone una doble respuesta: regulación y fortalecimiento de los espacios cívicos de debate. Rechaza la idea de que la regulación perjudique la innovación y exige mayor transparencia sobre el funcionamiento de los algoritmos, pidiendo «abrir la caja negra» para entender cómo operan. Además, aboga por recuperar espacios de conversación pública donde se escuche al disidente, se debata con serenidad y se reconstruya una cultura democrática basada en el respeto mutuo.

Según la exministra, la crisis financiera de 2008 marcó el inicio de una «década perdida» para Europa. La UE, en su respuesta, habría interpretado la crisis en términos morales, separando a los países «virtuosos» de los «pecadores», en lugar de considerarlos como partes de un mercado único donde la mala situación de uno afecta a todos. Esa visión prolongó los efectos de la crisis y alimentó el auge del populismo, la fragmentación del espacio público y la dificultad de alcanzar consensos, condiciones que siguen condicionando la capacidad europea para responder de forma cohesionada a los desafíos geopolíticos, económicos y tecnológicos que se presentan.

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Carlos Mendoza Vargas Periodista

Licenciado en Comunicación Social con mención en Periodismo por la Universidad Central de Venezuela. Tiene 12 años de experiencia en cobertura de política nacional y conflictos sociales, con pasantías en medios internacionales como BBC Mundo. Especializado en periodismo de investigación y análisis político.

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