La Milagrosa con un nuevo disco y Pepe Viyuela como 'criptobro'

En medio del bullicioso ambiente musical de Madrid, donde el portal de Malasaña parece esconder un local de ensayo, surge una pregunta que se repite entre los aficionados: ¿realmente necesitamos otra banda más? Para los cuatro integrantes de La Milagrosa la respuesta es contundente. Germán Ges, Jesús, Gonzalo y Marina consideran que “no había suficientes bandas en España y queríamos crear una más”.

Lo que empezó como una idea hace casi tres años se ha convertido en un proyecto que combina ambición, metas claras, dedicación y la ternura de quien cuida a un bebé. Con el lanzamiento de su nuevo disco y los escenarios que les esperan, el grupo busca ser escuchado y sentirse acompañado por quienes les brinden una atención genuina.

Proceso creativo y retiros rurales

Lejos del mito de la banda que improvisa en los ensayos hasta hallar la canción perfecta, el proceso creativo de La Milagrosa se inicia en solitario. Marina, con humor, comenta que “en realidad nos odiamos un poco y cada uno escribe por su cuenta; luego la IA decide qué canciones salen”. Aunque la inteligencia artificial no sustituye su trabajo, sí hay una verdad parcial en sus palabras: cada miembro compone de manera individual y después comparte sus ideas con el resto, añadiendo el “engranaje que le falta a la pieza”. Una vez establecidos los cimientos, la canción avanza de forma colectiva.

Un elemento clave de su método son los “findes rurales”. Cada fin de semana, el cuarteto se aísla en una casa de campo para desconectar de estímulos externos y centrarse únicamente en la escritura de canciones. “Al final hacemos un poco de detox de estímulos ajenos y nos enfocamos solo en eso durante unos días”, explican. La mayoría de las piezas del nuevo álbum nacieron en esos retiros.

La colaboración con el productor británico Alex Heford también ha marcado un punto de inflexión. “Escuchamos una canción que nos encantó, buscamos quién la había producido y contactamos con él. Sin conocernos de nada, la conexión fluyó bien”, cuentan.

Las letras de La Milagrosa nacen de experiencias propias y, aunque a veces adaptan ciertos detalles para que el mensaje no resulte demasiado personal, mantienen una conexión rápida con el público. Irónicamente, sus canciones más alegres no describen vivencias pasadas, sino situaciones que “les gustaría que les ocurrieran”.

Puntos Clave
  • La Milagrosa lanza su nuevo disco tras casi tres años de proyecto, motivados por la falta de bandas

En el plano audiovisual, la banda no escatima en ironía. Su último single “No estás en tu prime” cuenta con la inesperada pero acertada participación del actor Pepe Viyuela, quien encarna a un “criptobro estancado en esa mentalidad”. La idea surgió casi por accidente y, tras contactar al actor con humildad y picardía, la respuesta fue inmediata: “El tío estuvo superdispuesto, una persona superhumilde, supertrabajadora, supertalentosa. Un diez”.

A pesar del creciente éxito —con presentaciones en festivales, en las recientes Fiestas de San Isidro y una sala con mil entradas agotadas—, La Milagrosa reconoce que todavía no pueden vivir exclusivamente de la música. No romantizan la precariedad del sector; al contrario, hablan sin rodeos de los “trabajos normales” que mantienen. “La Milagrosa al final es un bebé que llora mucho, entonces hay que prestarle mucha atención”, explican.

El grupo organiza sus períodos de actividad aprovechando los momentos en que alguno de los integrantes está temporalmente sin empleo, asumiendo una mayor carga organizativa mientras los demás compaginan proyecto y trabajo. “Estamos todos muy encima de ello y vamos poco a poco pasándonos el bebé para cambiarle el pañal de vez en cuando”.

El próximo hito de la banda será tocar en La Riviera a principios del año que viene, un salto significativo tras haber agotado las mil entradas de la sala But. “Enfrentarse a un aforo prácticamente doble es un reto que asumimos con ganas, pero también con vértigo”, confiesan. Será allí donde presenten su nuevo disco, una noche que describen como “el nervio de querer demostrar”.

El álbum no pretende reutilizar fórmulas que ya hayan funcionado; la intención es una “evolución natural” que se aleja ligeramente de la zona de confort sin abandonar su estilo. El resultado es un proyecto donde “se siente más la esencia del grupo” y donde la dualidad habitual entre canciones “más luz y más oscuridad” se inclina un poco más hacia la segunda. “En este disco tienen más peso las oscuras”, afirman, describiendo la música como “más arriesgada, más afilada… más agresiva”.

Con la mirada puesta en tocar fuera de España y seguir tachando objetivos de su “lista de deseos”, La Milagrosa mantiene una filosofía clara: ante el consumismo de las reproducciones masivas y la inmediatez, prefieren una conexión genuina con su público. “Que el crecimiento sea natural… que la gente que decida escuchar nuestra música le dedique al menos cinco minutos, pero que tenga la voluntad de querer conectar”.

No buscan una marea anónima de oyentes, sino un público real que los acompañe, agote entradas y forme parte de lo que podría convertirse en su consagración definitiva.

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Carlos Mendoza Vargas Periodista

Licenciado en Comunicación Social con mención en Periodismo por la Universidad Central de Venezuela. Tiene 12 años de experiencia en cobertura de política nacional y conflictos sociales, con pasantías en medios internacionales como BBC Mundo. Especializado en periodismo de investigación y análisis político.

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