Israel deja claro que el acuerdo entre EEUU e Irán no va con ellos: "No somos una república bananera"

El anuncio se realizó a medianoche, pero las reacciones se produjeron en las primeras horas de la mañana del lunes. Irán y Estados Unidos han alcanzado, por fin, un acuerdo para reabrir el estrecho de Ormuz, una primera fase de un pacto más ambicioso que pretende poner fin a la guerra y abordar cuestiones delicadas como el programa nuclear iraní y la reconstrucción de la República Islámica. La noticia fue recibida con entusiasmo por la mayoría de la comunidad internacional y, en especial, por los países de la región, salvo por Israel, que se mostró crítico ante el acuerdo alcanzado por su principal aliado, Estados Unidos, con el que mantiene un conflicto abierto desde hace cinco meses.

A pesar de la posición iraní, Israel ha continuado realizando ataques sin tregua contra el Líbano en los últimos días. Este domingo, el ejército israelí bombardeó el barrio de Dahieh, al sur de Beirut, una zona bajo control de la milicia chií libanesa Hezbollah. Dicha acción puso en riesgo las negociaciones paralelas entre Washington y Teherán. Donald Trump, en su cuenta de Truth Social, cargó contra la decisión de su aliado Benjamin Netanyahu: “Este ataque no debería haber sucedido”.

Reacciones en Israel y Estados Unidos

El acuerdo ahora sitúa en una posición aún más incierta las relaciones entre norteamericanos e israelíes. En una entrevista con el New York Times, tras conocerse el pacto para reabrir Ormuz, Trump se refirió a Netanyahu como “un tipo muy complicado” y lo reprendió por los ataques que casi han hundido el acuerdo, recordándole que su país es el que más se beneficia de un entendimiento con Irán. “Si Irán tuviese armas nucleares, Israel no aguantaría ni dos horas en el mapa”, señaló el presidente, al tiempo que pidió que los israelíes se abstuvieran de obstaculizar el proceso.

El gobierno israelí mostró su descontento de manera contundente. El ministro de Interior, Itamar Ben‑Gvir, fue el primer miembro del gabinete de Netanyahu en reaccionar, dejando claro que Israel se mantiene al margen del pacto entre Washington y Teherán. “No somos una república bananera”, afirmó el titular, añadiendo que “aman” a EE. UU., aunque no lo suficiente como para ceder ante las exigencias de Trump. Según la investigadora asociada del Centro de Estudios Árabes Contemporáneos, Leyla Ham Zahonero, “Irán ha dejado muy claro que el Líbano forma parte del alto el fuego y que, si no se respeta el alto el fuego en el Líbano, no habrá acuerdo”.

Puntos Clave
  • EEUU e Irán anunciaron un acuerdo para reabrir el estrecho de Ormuz, la primera fase de un pacto más amplio que busca terminar la guerra y abordar el programa nuclear iraní y la reconstrucción del país
  • Israel rechazó tajantemente el acuerdo, calificándolo como inaceptable y siguió realizando ataques contra el Líbano, incluido un bombardeo al barrio de Dahieh bajo control de Hezbollah, poniendo en riesgo las negociaciones
  • El presidente Donald Trump criticó públicamente a Benjamin

El ministro de Defensa israelí, Israel Katz, reiteró la postura de su país: el ejército no se retirará de Líbano, Gaza ni Siria. En un comunicado recogido por medios locales, Katz subrayó que Netanyahu ha trasladado esta determinación a la Casa Blanca “a pesar de todas las presiones existentes y de las que aún vendrán”. Además, advirtió que, si Irán responde a la ofensiva israelí en el Líbano con ataques contra Israel, “no dudarán en tomar represalias con toda su fuerza”.

Las presiones a las que alude Katz provienen de la administración Trump, que busca que su aliado israelí deje de obstaculizar las negociaciones. Según la información divulgada por la agencia de noticias iraní Mehr, el primer punto del acuerdo contempla el cese “permanente e inmediato” de las hostilidades en todos los frentes, incluido el Líbano.

El contexto interno en Israel también complica la situación. Encuestas recientes indican que el 69 % de la población se pronuncia a favor de continuar la guerra, según Ham. La experta señala que Israel ha puesto sus propios intereses en el centro de la agenda desde que Tel Aviv y Washington iniciaron su ofensiva contra Irán a finales de febrero.

Más allá de los sectores más conservadores del gobierno, varios líderes políticos israelíes se han manifestado en contra de una firma de paz con Irán y sus aliados. Desde la formación Yashar, Gi Eisenkot —uno de los principales candidatos a sustituir a Netanyahu en las próximas elecciones— calificó el acuerdo como “un pésimo resultado de un gobierno fallido” y criticó el silencio del primer ministro, que aún no se ha pronunciado públicamente al respecto.

Ham sostiene que la guerra ha permitido a Israel “generar una zona de amortiguamiento” en el Líbano, por lo que renunciar a ella sería percibido como una “oportunidad perdida” por la opinión pública. En consecuencia, el gobierno no está dispuesto a abandonar esas ganancias territoriales, pese a las presiones de la Casa Blanca.

Para la experta, Netanyahu continuará desestabilizando las negociaciones “porque no quiere una firma con Irán e intentará forzar que el conflicto continúe y se expanda”, con el objetivo de no ver frustrados sus planes en el Líbano. Esta postura choca frontalmente con la estrategia de la Casa Blanca, que en las últimas semanas se ha distanciado de sus aliados israelíes mediante declaraciones públicas enérgicas contra el primer ministro.

Sin ir más lejos, Trump se mostró furioso por el ataque a las afueras de Beirut, que retrasó la firma del acuerdo unas horas, según reportó Axios. “¿Por qué Bibi lanzó un jodido ataque? Estaba furioso. Se lo hice saber. No tiene jodido criterio. Se lo dejé claro”, aseguró el presidente al medio estadounidense.

En este escenario, no se puede descartar que el acuerdo no se firme este viernes, como estaba previsto, si Israel no detiene sus agresiones contra el Líbano.

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Carlos Mendoza Vargas Periodista

Licenciado en Comunicación Social con mención en Periodismo por la Universidad Central de Venezuela. Tiene 12 años de experiencia en cobertura de política nacional y conflictos sociales, con pasantías en medios internacionales como BBC Mundo. Especializado en periodismo de investigación y análisis político.

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