¿Las vacaciones de los españoles o las exigencias de la UE? El dilema de Sánchez con la rebaja de las gasolinas
El Gobierno español enfrenta un dilema de gran calado antes del 1 de julio, fecha límite para decidir si mantiene, modifica o elimina las bonificaciones aplicadas a la gasolina y al gasóleo desde el 21 de marzo. El decreto que introdujo estas medidas también puso fin a los descuentos en luz y gas, y ahora, con la “operación salida” de vacaciones a la vuelta de la esquina, debe definir el futuro de los precios al consumidor en el surtidor.

Presión del Gobierno y el sector ante el plazo del 1 de julio
El presidente Pedro Sánchez ha manifestado su intención de prorrogar las bonificaciones, aunque sin ofrecer detalles concretos. Desde el Ministerio de Hacienda, la única información disponible es que se sigue evaluando el impacto económico de las medidas y el coste que supondría su mantenimiento, modificación o supresión.
La Confederación Española de Estaciones de Servicio (CEEES) denuncia la falta de contacto por parte del Ejecutivo y recuerda que, hace semanas, reclamó la prórroga de la rebaja de los carburantes al menos hasta el final del verano. Según la CEEES, la eliminación de la ayuda elevaría el precio en 21 céntimos el litro de gasolina y 29 céntimos el litro de gasóleo, un incremento que resultaría difícil de absorber para los ciudadanos en la temporada estival.
Por su parte, la Asociación de la Industria del Combustible (AICE) también asegura que no ha recibido información alguna sobre la posible prórroga y desconoce los planes del Gobierno al respecto.
El mantenimiento de la rebaja del IVA al 10 % y del Impuesto sobre Hidrocarburos al mínimo permitido ha supuesto un gasto para las arcas públicas de más de 1 055 millones de euros en el último trimestre. En detalle:
- Pérdida de ingresos por IVA reducido: 714 millones de euros.
- Pérdida de ingresos por el Impuesto sobre Hidrocarburos: 341 millones de euros.
Esta merma presupuestaria agrava la situación de un Gobierno que ya afronta dificultades financieras.
Además, la Comisión Europea insta a los Estados miembros a eliminar las bonificaciones a los combustibles fósiles, argumentando que estas medidas no están justificadas, fomentan el consumo de carburantes contaminantes y contradicen la política de impulso a las energías renovables. Bruselas ha señalado que las ayudas podrían mantenerse solo si se orientan exclusivamente a los colectivos más vulnerables.
Ante esta presión, algunos analistas del sector barajan una solución intermedia: restaurar el tipo general del IVA (21 %) pero conservar la reducción del Impuesto sobre Hidrocarburos. En los últimos tres meses, el impuesto ha quedado en 0,35 €/l para la gasolina y 0,33 €/l para el diésel, lo que se traduce en un ahorro de 11,3 céntimos por litro de gasolina y 4,9 céntimos por litro de gasóleo.
El Ministerio de Hacienda, por su parte, indica que sigue en contacto con agentes sociales y con algunos representantes del sector, aunque no ha revelado la línea que seguirá en los próximos días, justo cuando se acerca el inicio de las vacaciones de verano.
El Ministerio de Economía, en un comunicado de hace dos semanas, recordó la necesidad de fomentar la electrificación de la movilidad para reforzar la resiliencia ante crisis energéticas, y reiteró la importancia de una “apuesta decidida por las energías renovables”, en consonancia con los requerimientos de Bruselas.
En el plano internacional, la evolución del precio del crudo podría jugar a favor del Gobierno si decide reducir las bonificaciones. Tras la reapertura del flujo de petróleo por el estrecho de Ormuz y los avances en las negociaciones entre EE. UU. e Irán, el Brent ha retrocedido a torno de 77 dólares el barril, apenas cinco dólares más que al inicio del conflicto.
Sin los descuentos en IVA y en el Impuesto sobre Hidrocarburos, el precio medio de la gasolina 95 y del gasóleo A en España se situaría alrededor de 1,747 € y 1,742 € por litro, respectivamente. Con las rebajas fiscales del plan anticrisis, la diferencia entre ambos carburantes se ha reducido significativamente; actualmente el diésel es sólo 7 céntimos más caro que la gasolina, frente a una brecha histórica de 32 céntimos que se alcanzó el 8 de abril.
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