El exjefe de la Policía Judicial de Sevilla revela que las cloacas del PSOE buscaban unas grabaciones del PP: "Ni existen, ni han existido nunca"
El inspector Rafael Salvor Moreno, quien dirigió la Policía Judicial de Sevilla durante varios años y participó en investigaciones clave como los casos ERE y Aznalcóllar, ha concluido este viernes una cadena de contactos y presiones que, según indica El Independiente, tenían como único objetivo localizar unas supuestas grabaciones comprometedoras sobre dirigentes del Partido Popular, material que él asegura nunca existió.
En calidad de testigo ante la Audiencia Nacional, que lleva adelante la investigación conocida como “caso Leire”, Salvor Moreno explicó cuál cree que era la verdadera intención de quienes se acercaron a él a través de la exmilitante socialista Leire Díez. Según su versión, los interlocutores estaban convencidos de que él disponía de un material con potencial para dañar políticamente al PP, cuando en realidad nunca tuvo nada de ese tipo.
El relato del inspector
El origen del rumor se remonta a años atrás, cuando circuló entre ciertos círculos políticos y policiales la idea de que Salvor Moreno guardaba grabaciones comprometedoras. “Se corrió la voz, se corrió el rumor de que yo tenía grabaciones. Y eso es mentira, tan falso como que esa persona haya existido nunca”, afirmó el inspector.
En 2018 Leire Díez, que se describió a sí misma como “freelance cántabra”, contactó al inspector alegando que preparaba un libro sobre el caso ERE y necesitaba información sobre cómo se había desarrollado una de las investigaciones de mayor relevancia en Andalucía. Salvor aceptó la reunión y le ofreció datos de carácter documental, describiendo su ayuda como “referencias a los ‘intrusos’”.
Durante los primeros intercambios, Salvor Moreno consideró que el interés de Díez era meramente informativo. Con el tiempo, sin embargo, empezó a percibir que las conversaciones incluían referencias cada vez más frecuentes a supuestas irregularidades policiales y fiscales, así como a una supuesta “cloaca” dentro de la Policía. El inspector respondió desde su experiencia profesional, pero la relación se fue enfriando y, finalmente, dejaron de hablar.
En 2024 la exmilitante volvió a contactar al inspector para concertar un encuentro en Zaragoza. En esa ocasión le presentó a Javier Pérez Dolset, quien alegó haber sido víctima de una actuación irregular durante el proceso judicial del caso “Sandro Rosell”. Pérez Dolset solicitó a Salvor Moreno que analizara la documentación del procedimiento. El inspector revisó el expediente exclusivamente bajo el punto de vista técnico y concluyó que no había ninguna irregularidad: “No había nada. Estaba perfectamente legal y conforme a los procedimientos que utilizamos”.
Estas peticiones le hicieron sospechar al inspector que el pretexto del libro sobre los ERE ya no era el verdadero motor de los contactos. “Aquello ya me sonaba a encerrona”, manifestó.
Posteriormente las conversaciones cambiaron de enfoque y pasaron a centrarse en una supuesta trama policial contra diversos investigados, así como en la búsqueda de los mencionados audios del PP. Salvor Moreno confirmó que nunca existieron esas grabaciones y que, de hecho, otras personas del PSOE le habían preguntado previamente por esos supuestos audios.
En una de las charlas, Leire Díez intentó reforzar la importancia de la operación preguntándole al inspector: “¿Sabes quién me manda?”. Tras la negativa del inspector, ella respondió: “A mí me manda el que más manda”. Salvor interpretó esas palabras como una alusión a alguien de alta jerarquía, pero replicó con ironía: “Por mí, como si te manda el Papa”.
El intento de implicar al inspector de forma más directa continuó. Le propusieron desplazarse a Madrid para reunirse con abogados y periodistas que estaban preparando querellas contra varios responsables policiales. Salvor Moreno rechazó la propuesta en el acto, alegando que no quería participar en ninguna acción que pudiera comprometer su integridad ni su reputación.
Incluso después de su negativa le preguntaron qué exigía a cambio de su colaboración. El inspector contestó que no necesitaba nada, pues había cumplido con sus deberes a lo largo de toda su carrera.
Con el paso del tiempo, Salvor Moreno quedó convencido de que el objetivo final de todos esos contactos era localizar unas supuestas grabaciones que, según él, nunca existieron. “Pensaban que yo tenía el arma atómica”, señaló, añadiendo que los interlocutores llegaban a suponer que el material ya había caído en manos de terceros.
Las conversaciones que sostuvo con Leire Díez fueron grabadas sin su consentimiento, a pesar de que él dejó clara su oposición a cualquier registro o uso de su testimonio para respaldar investigaciones o publicaciones. No obstante, los audios fueron incorporados al procedimiento que instruye la Audiencia Nacional.
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