El silencio de la esperanza: el instante que aún emociona al bombero murciano que buscó supervivientes en Venezuela
Un terremoto de gran magnitud sacudió la zona de La Guaira, en Venezuela, dejando extensos escombros y una profunda devastación. El Servicio de Extinción de Incendios y Salvamento del Ayuntamiento de Murcia envió a dos de sus efectivos, entre ellos el bombero municipal Paco Cobo, para colaborar con los equipos internacionales de rescate, empleando a sus perros como principal herramienta de búsqueda de supervivientes.

Detalles de la misión en Venezuela
Paco Cobo, quien se incorporó como voluntario a la organización IAE Rescue, viajó junto a su perro Ron. Tras aterrizar en el aeropuerto de Valencia, el equipo tuvo que recorrer tres horas en vehículo hasta llegar a la zona cero de La Guaira. Según relata Cobo, “fue progresivo”; la magnitud real del desastre solo se hizo evidente al pisar el terreno afectado.
El bombero formó parte del segundo convoy de ayuda español, integrado por unidades de la Generalitat de Cataluña, bomberos del Consorcio de Bajoz, la ONG de Cobo y un equipo multidisciplinar de la Región de Murcia. Un grupo de Protección Civil coordinó las tareas asignadas a cada contingente.
Su misión consistió en revisar nuevamente estructuras que ya habían sido inspeccionadas por el primer convoy, en el que participaron la UME y el equipo ERIC, con el objetivo de garantizar que no quedaran víctimas bajo los escombros antes de que se introdujera maquinaria pesada. En el turno de Cobo no se localizaron personas con vida.
El momento más emotivo para el bombero llegó cuando, bajo orden de detener toda actividad en la zona de emergencia, se pidió silencio para escuchar posibles respuestas de víctimas soterradas. “Se solicita silencio para detectar cualquier señal de las personas atrapadas bajo los escombros”, explicó Cobo, quien aún se emociona al recordar la escena.
«Sentí el polvo bajo mis pies, el perro a mi lado, y de pronto escuché ese llamado: ‘¿Hay alguien ahí?’. El vello se me erizó de inmediato», confesó. Fue, según sus palabras, el instante en que comprendió la gravedad de la situación.
Los perros de rescate demostraron un rendimiento notable pese a las duras condiciones: ruido, calor y humedad extremos. Cobo destacó que los canes están entrenados para localizar personas vivas, no cadáveres, y que los equipos humanos pueden interpretar sus gestos para determinar la presencia de víctimas.
A pesar de la tragedia que vivían sus propios familiares, la población venezolana recibió a los equipos internacionales con comida y gestos de agradecimiento. “Nos han acogido como si fuéramos uno más”, resume el bombero murciano.
Tras el regreso de Cobo y su compañero, un nuevo contingente de la ONG Bomberos por Bomberos partió hacia Venezuela para iniciar una segunda fase de la ayuda humanitaria, centrada en el suministro de agua y el apuntalamiento de estructuras prioritarias.
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