Venezuela necesita un nuevo pacto nacional

Venezuela lleva años atrapada en una espiral de confrontación, desconfianza y la imposibilidad de alcanzar acuerdos duraderos. Los intentos de diálogo han fracasado repetidamente porque, con frecuencia, las partes llegan a la mesa con la intención de imponerse al adversario en lugar de buscar soluciones conjuntas. Sin embargo, el país se encuentra en un momento crítico: prolongar el conflicto solo profundiza el deterioro institucional, económico y social.

Ha llegado la hora de iniciar un nuevo diálogo nacional que incluya a todas las fuerzas que ejercen el poder en Venezuela, a la Asamblea Nacional elegida en 2015, a los partidos políticos, a la sociedad civil, al sector empresarial, a las iglesias y a todos los venezolanos dispuestos a contribuir a una salida pacífica. El acompañamiento de la comunidad internacional, incluidos Estados Unidos y otros actores que puedan facilitar acuerdos, será útil siempre que refuerce la confianza sin sustituir las decisiones que deben ser tomadas exclusivamente por los venezolanos.

Elementos clave para un proceso de diálogo exitoso

El ejemplo de la transición española se cita a menudo como una muestra de cómo sociedades profundamente divididas pueden construir un nuevo marco de convivencia mediante el diálogo, la negociación y el reconocimiento mutuo. Aunque Venezuela tiene una historia y circunstancias distintas, la lección fundamental es que ninguna transición estable se construye sobre la humillación de una de las partes, sino sobre acuerdos que permitan mirar hacia el futuro.

El diálogo debe comenzar con medidas concretas que generen confianza:

  • La liberación de todos los presos políticos, como señal clara de voluntad de reconciliación.
  • El cese inmediato de persecuciones, amenazas e intimidaciones contra dirigentes políticos, periodistas, defensores de derechos humanos y ciudadanos que ejerzan pacíficamente sus libertades.
  • El reconocimiento pleno de todos los partidos políticos que operen dentro del marco constitucional, garantizando su desarrollo sin inhabilitaciones arbitrarias ni obstáculos que limiten la competencia política.
  • El respeto a los derechos de la diáspora venezolana, permitiendo que millones de compatriotas que viven en el exterior ejerzan sus derechos civiles y políticos y participen en los procesos electorales conforme a la ley.

Para que el proceso sea serio, se necesita un cronograma claro y verificable que establezca las etapas del diálogo y ofrezca certidumbre a la ciudadanía. Ese calendario debe incluir, entre otros aspectos, el fortalecimiento de las garantías institucionales, las condiciones para una participación política amplia y un calendario electoral transparente, con reglas conocidas y aceptadas por todos los actores. La previsibilidad fortalece la confianza y permite que los acuerdos se mantengan en el tiempo.

Puntos Clave
  • Venezuela debe iniciar un nuevo diálogo nacional inclusivo que incorpore a la Asamblea Nacional elegida en 2015, partidos políticos, sociedad civil, sector empresarial, iglesias y demás fuerzas del país
  • El proceso de diálogo debe estar respaldado por medidas de generación de confianza, como la liberación de todos los presos políticos y el cese inmediato de persecuciones, amenazas e intimidaciones contra dirigentes y defensores de derechos humanos
  • La comunidad internacional, incluidos Estados Unidos, puede acompañar el proceso y reforzar la confianza, pero sin sustituir las decisiones que deben ser tomadas exclusivamente por los venezolanos
  • Se propone tomar como referencia la transición española, resaltando que una negociación exitosa se basa en el reconocimiento mutuo y en

Asimismo, cualquier solución sostenible debe respetar plenamente la soberanía nacional. La cooperación internacional puede facilitar el entendimiento entre las partes, pero las decisiones fundamentales sobre el futuro del país deben emanar exclusivamente del pueblo venezolano. La legitimidad de un acuerdo dependerá de que nazca de un compromiso interno y no de imposiciones externas.

El éxito del proceso requerirá un compromiso firme para evitar que intentos de sabotaje vuelvan a frustrar una oportunidad histórica. Pequeños grupos motivados por intereses políticos, personales o ideológicos no deben poder dinamitar el diálogo antes de que se consoliden los acuerdos.

Es indispensable que cesen los discursos de odio y la descalificación que durante años han alimentado la polarización. La responsabilidad recae, en primer lugar, sobre quienes ejercen el poder y utilizan el lenguaje político para estigmatizar a quienes piensan distinto, pero también sobre sectores minoritarios de la oposición que recurren a la deshumanización del adversario o rechazan cualquier posibilidad de diálogo por considerarla una traición. El respeto por la dignidad de todas las personas debe convertirse en un principio compartido por todos los actores políticos.

La reconstrucción de Venezuela exige generosidad, responsabilidad y una visión a largo plazo. La crítica constructiva es indispensable en una democracia; el debate de ideas fortalece a las instituciones. Lo que debilita a una nación es la incapacidad de escuchar, el rechazo sistemático al acuerdo y la pretensión de que solo existe una visión legítima del país. Cuando la política se transforma en un espacio de insultos, amenazas y exclusión, pierde su razón de ser.

Un nuevo pacto nacional, basado en el respeto a los derechos humanos, el reconocimiento del pluralismo político, la recuperación de las instituciones, la participación de la diáspora, un cronograma electoral con garantías para todos y el respeto a la soberanía, es la única vía para dejar atrás la confrontación permanente y abrir un camino de reconciliación que permita reconstruir la confianza entre los venezolanos y ofrecer a las próximas generaciones un país donde el diálogo prevalezca sobre el enfrentamiento.

Manuel Rodríguez, presidente de La Plataforma Ayuda Venezuela, es el autor de este llamado al consenso nacional.

C
Carlos Mendoza Vargas Periodista

Licenciado en Comunicación Social con mención en Periodismo por la Universidad Central de Venezuela. Tiene 12 años de experiencia en cobertura de política nacional y conflictos sociales, con pasantías en medios internacionales como BBC Mundo. Especializado en periodismo de investigación y análisis político.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Tu puntuación: Útil

Subir