La responsabilidad de la directora del CNI en el ataque a la frontera de Ceuta
El debate que ha surgido entre la ministra de Defensa, Margarita Robles, y el titular del Ministerio del Interior, sobre el papel que desempeñó el Centro Nacional de Inteligencia (CNI) en los días previos al ingreso de casi 80.000 migrantes en Ceuta, está desplazando la responsabilidad de la directora del CNI, Esperanza Casteleiro.
Este jueves, el ministro de Presidencia y Justicia, Félix Bolaños, reiteró que el Gobierno no disponía de información precisa sobre la magnitud de la avalancha migratoria que alcanzó la frontera española el 30 de julio. «No había información previa ni fiable», afirmó el funcionario, integrante del círculo cercano del presidente del Gobierno.
La desautorización de Margarita Robles ya ha sido expresada públicamente por tres ministros: José Manuel Grande Marlaska, Ángel Víctor Torres (actualmente encargado único de Ceuta) y Félix Bolaños.
Robles, por su parte, sostuvo en el Congreso que el 29 de julio el CNI habría informado de forma verbal al delegado del Gobierno en Ceuta sobre la inminente llegada masiva de personas. Esa versión fue desmentida por el titular del CNI, Miguel Ángel Pérez Triano.
Responsabilidad del CNI y de su directora
Según el artículo 1 de la Ley 5/2002, de 30 de mayo, que regula el CNI, el organismo tiene la obligación de facilitar al presidente del Gobierno y a la administración la información necesaria para prevenir cualquier amenaza contra la integridad territorial de España. El propio Pedro Sánchez, el 31 de julio, describió los hechos en Ceuta como «un ataque a la integridad territorial de España», aludiendo directamente a una de las funciones esenciales del CNI.
Sin embargo, la directora del CNI no habría remitido al presidente ni al delegado en Ceuta ningún informe ni comunicado verbal sobre el riesgo inminente, lo que, en opinión de varios analistas, constituye un incumplimiento de la normativa citada.
El artículo 9 de la misma ley establece que el máximo responsable del CNI debe mantener y desarrollar la colaboración con los servicios de información de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, así como con los órganos de la administración civil y militar. No se han encontrado evidencias de que el CNI haya transmitido a la Guardia Civil o a la Policía Nacional la alerta de que decenas de miles de personas estaban listas para cruzar la frontera.
Es posible que algún alto cargo del CNI, quizás la propia Casteleiro, haya advertido al delegado del Gobierno en Ceuta el 29 de julio, pero la falta de seguimiento y la ausencia de una transmisión oficial al presidente hacen que la responsabilidad institucional recaiga en la dirección del CNI.
Esperanza Casteleiro, que ingresó en los servicios de inteligencia en 1983 y ha ocupado diversos puestos, incluido el de secretaria general del CNI durante el primer gobierno de José Luis Zapatero, es una figura de máxima confianza para la ministra de Defensa. Su trayectoria y proximidad a Robles la convierten en un elemento clave dentro del aparato de seguridad.
Ante la falta de información oficial, algunos sectores políticos y ciudadanos han cuestionado la actuación del Gobierno y la posible influencia de la política exterior española hacia Marruecos, señalando que desde la visita de Sánchez al rey de Marruecos en abril de 2022 se habría priorizado la no confrontación con el vecino del sur, aun a costa de la seguridad fronteriza.
Mientras la polémica sigue alimentándose en redes y medios, Margarita Robles ha indicado que mantendrá su cargo hasta que el presidente decida lo contrario, descartando la dimisión. La presión sobre la directora del CNI, Esperanza Casteleiro, continúa, aunque aún no se ha anunciado ninguna medida oficial contra ella.
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