Una experta desvela en Onda Cero qué hacer para que tu mascota no tenga 'síndrome postvacacional'
Al igual que las personas, los animales también pueden experimentar ansiedad, estrés y depresión tras el regreso a la rutina después de las vacaciones. La razón es sencilla: durante el verano, la mayoría de los dueños dedica más tiempo a sus mascotas, lo que convierte esa estación en la época más esperada del año para los animales. Cuando la temporada vacacional termina y vuelve la vida cotidiana, los cambios bruscos pueden resultar desconcertantes para ellos.

En una entrevista concedida a JELO durante el verano, Rebeca Antolínez, experta de Caraban Pet, explicó que el problema radica en la alteración de las rutinas diarias que los dueños establecen sin darse cuenta. “Los animales están regidos por su reloj biológico”, afirmó. Por eso, cuando durante la época estival se rompen sus costumbres, los animales se desorientan y pierden su equilibrio interno, de forma similar a una persona que deja de ir al gimnasio durante un mes y, al retomar la actividad, le cuesta recuperar el hábito.
Síntomas del síndrome postvacacional en mascotas
Según Antolínez, los animales pueden presentar una serie de señales que indican que están atravesando un “síndrome postvacacional”. Entre los síntomas más comunes se encuentran la tristeza, la pérdida de apetito, caída del pelo, incontinencia y episodios de hiperactividad. En algunos casos, los dueños descubren el sofá destrozado a su regreso del trabajo, señal de que la mascota está expresando su angustia.
La experta también señala que algunos animales perciben el retorno a la rutina como un abandono injustificado, lo que puede desencadenar una depresión. El paso de pasar todo el día con sus dueños a una soledad que no saben gestionar genera un fuerte impacto emocional.
Recomendaciones para facilitar la transición

- Retomar las rutinas gradualmente: Reintroducir los horarios habituales de forma paulatina permite al animal readaptarse sin sobresaltos.
- Crear un ambiente relajante: Durante los momentos en que el animal se queda solo, es útil poner música suave o dejar juguetes interactivos.
- Realizar paseos más extensos al inicio: Salidas largas ayudan a que el perro o gato se canse y se distraiga, favoreciendo una mejor disposición.
- Aplicar refuerzo positivo y contacto físico: Premiar conductas adecuadas y ofrecer caricias refuerza la sensación de seguridad.
- Observar la duración e intensidad de los síntomas: Si la falta de apetito, la letargia o la agresividad persisten más de dos semanas, es recomendable consultar a un veterinario o a un etólogo.
Ignorar los signos de angustia o castigar conductas derivadas de la ansiedad, como los destrozos o los accidentes domésticos, solo empeora la situación. En casos graves, la depresión postvacacional puede requerir intervención profesional e incluso tratamiento farmacológico temporal.
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