El jefe de Gabinete de Sánchez rebajó ante Interior y el CNI la alerta de Vivas por las entradas a nado en Ceuta tres días antes de la avalancha
El presidente de la Ciudad Autónoma de Ceuta, Juan Vivas, manifestó su preocupación por el fuerte aumento de cruces irregulares desde Marruecos y por los mensajes que circulaban en redes sociales sobre una posible convocatoria para una entrada masiva. La alarma se expresó en una reunión telemática celebrada el 27 de julio, con la participación de Vivas, el jefe de gabinete del presidente del Gobierno, Diego Rubio, y representantes del Centro Nacional de Inteligencia (CNI) y del Ministerio del Interior.

Durante el encuentro, Vivas presentó los datos que manejaba sobre el incremento de entradas “a no” en los días anteriores. Según fuentes policiales citadas por El Independiente, tras la sentencia del Tribunal Supremo sobre las devoluciones en caliente, el número de cruces diarios pasó de unas dos personas a alrededor de diez, lo que supuso un aumento superior al 300 %. En algunas semanas se registraron más de veinte cruces, lo que provocó la sensación de un “efecto llama” entre los agentes de la zona.
Valoración del Gobierno y desarrollo de los hechos
Diego Rubio, en tanto, intentó rebajar la tensión, señalando que este tipo de situaciones “se producen todos los veranos” y que la buena relación entre España y Marruecos hacía poco probable una entrada masiva. Tres días después, el 30 de julio, Ceuta vivió una avalancha de personas que superó los 72 000 inmigrantes irregulares, desbordando el dispositivo de control fronterizo que había sido desplegado. Aproximadamente 70 000 de los ingresados fueron devueltos a Marruecos.
El 29 de julio, el delegado del Gobierno recibió una alerta que preveía una posible avalancha superior a las 100 000 personas para el día siguiente, información que confirmaba la creciente preocupación entre las autoridades.
El episodio ha reavivado la polémica entre la ministra de Defensa, Margarita Robles, y el titular del Interior, Fernando Grande‑Marlaska, sobre si existían informes previos que permitieran anticipar la magnitud del suceso. Grande‑Marlaska sostiene que no hubo ningún informe que advirtiera de una avalancha de esas dimensiones, mientras que Robles insiste en que sí se compartieron señales y datos con el Ministerio del Interior. La postura de Rubio, que había minimizado la situación al describirla como una “situación estival”, coincide con la argumentación del titular del Interior.
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