El sueño de Alsina: "Woody Allen había aprendido español y era capaz de hacer frases más elaboradas que Montse Mínguez"

En una curiosa velada nocturna, el director estadounidense Woody Allen culminó la rodaje de su última película y, en el marco de la campaña promocional, concedió una entrevista a “La Cultureta Larga de Amón”, el programa que supuestamente escuchan quienes pasan horas planchando. El invitado asistió como público, bajo la condición de no mostrar su rostro durante la entrevista.

El ambiente resultó ameno: Sergio aportó una trenza de Almudevar y el autor de este texto ofreció regalices sobrantes de la temporada 2015‑2016. La intérprete disfrutó de la noche libre, ya que Woody Allen sorprendió a todos al haber aprendido español en apenas seis semanas, logrando frases más elaboradas que las de Montse Minguez, quien hablaba con acento muy “mrileño”, marcando la “j” y afilando las “s”.

Aspectos destacados de la entrevista

Allen pronunció “Manhattan” como “Manjattan”, al estilo de los “Calajan”, y transformó el término “check‑out” aprendido en Italia en “che, como pichi”. Además, reveló que el modelo de financiación de sus películas —obtener recursos de ayuntamientos y gobiernos autonómicos a cambio de promoción turística— había sido copiado de la Academia del Cine Español, que emplea la misma fórmula para la gala de los Premios Goya.

El director explicó que, tras “Medianoche en París”, “A Roma con amor” y “Vicky Cristina Barcelona”, se sentía suficientemente entrenado para titular su nuevo proyecto con referencias a Argamasilla de Alba. Rechazó la propuesta de Nacho Vigalondo de llamarla “Mrid dos y mujeres”, pues “Mrid dos” ya estaba registrado por el centro comercial La Vagua. En su lugar, consideró títulos como “Días de Río Mrid”, aunque finalmente optó por “Mrid al suelo”.

La película, según Allen, aborda la crisis de la vivienda. El argumento sigue a un hombre de mediana edad, de paso por “Mrid”, que conoce por casualidad a una joven activista acampada en la Puerta del Sol para protestar contra el desahucio de una anciana vulnerable interpretada por Ángela Molina, quien improvisó sus diálogos y mantuvo un intercambio constante con el director.

El encuentro entre el “hombre muro” y la activista desencadena una historia de amor cómica pero con mensaje social, protagonizada por frases ingeniosas y letreros de “Mrid”.

Puntos Clave
  • Woody Allen aprendió español en seis semanas y logra frases más elaboradas que Montse Minguez
  • Concedió una entrevista en “

Según el relato, la ruptura entre Woody Allen y el alcalde José Luis Martínez‑Almeida se originó porque el mandatario aseguró que la película haría felices a todos los “mrileños”, como si corrieran mañana por Central Park sin preocuparse por otra cosa que el musical que verían en la Gran Vía. El primer borrador del guion era, en efecto, un publirreportaje, pero Allen, al llegar a “Mrid”, solicitó a Aitana Sánchez‑Gijón la dirección de la escena porque deseaba verla.

Pedro Almodóvar, sin mayor explicación, le indicó la ubicación: “Puerta del Sol, tienda 12 izquierda”. Allen se adentró en el campamento, conoció al sindicato de inquilinas y, esa misma noche, escribió una versión renovada del guion, con diálogos sobre mini‑pisos, inquilinos arruinados y fondos buitre.

Al día siguiente, la presentación del rodaje contó con la presencia de Isabel Díaz‑Ayuso y José Luis Martínez‑Almeida, quienes asistieron con gorra de curos y mantón de Manila, mientras un organillo interpretaba “Te recibimos americano con alegría”. Allen, contagiado de un espíritu reivindicativo, recordó a Ayuso que los desahucios de ancianas son habituales, provocando que la presidenta intentara desviar la conversación con chistes sobre viejas que van al bingo con el dinero ahorrado de la renta antigua.

El director, a sus 90 años, mostró una expresión de “maldita gracia”. Se retiró al hotel para seguir escribiendo; imaginó un “Mrid” donde la gente debe vender una libra de carne al mes para pagar el alquiler mientras los áticos vacíos solo están al alcance de presidentes o personajes de películas de Almodóvar. La retirada de financiación por parte de Ayuso y Martínez‑Almeida, y la prohibición de los hornillos, obligaron a que Óscar López cubriera los gastos, justificándolos como gasto electoral del Partido Socialista.

Los entrevistadores insistieron sobre el presunto origen ilícito de los fondos, pero no lograron obtener una respuesta clara de Allen. En círculos cinéfilos se comenta que la presencia constante de publicidad subliminal de Servinavar y la elección de Leire Diez para el papel de la joven activista son indicios de la complejidad del proyecto.

LO MÁS

El monólogo de Rafa Latorre – Sobre el decreto de vivienda: “Una salva propagandística contra los pilares de la seguridad jurídica”.

Más de uno – Latorre, sobre los decretos e intenciones de Sánchez: “Creen que es un buen momento para convertir las elecciones en un plebiscito sobre la vivienda”.

El sueño de Alsina – “Woody Allen había aprendido español y era capaz de hacer frases más elaboradas que Montse Minguez”.

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Carlos Mendoza Vargas Periodista

Licenciado en Comunicación Social con mención en Periodismo por la Universidad Central de Venezuela. Tiene 12 años de experiencia en cobertura de política nacional y conflictos sociales, con pasantías en medios internacionales como BBC Mundo. Especializado en periodismo de investigación y análisis político.

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