El ex número dos del delegado del Gobierno en Ceuta desmiente a Marlaska: el CNI sí avisó de la entrada masiva
El exjefe de gabinete del delegado del Gobierno en Ceuta, Gonzalo Sanz, ha confirmado este jueves ante la jueza de la Audiencia Nacional, María Tardón, que el pasado 29 de julio recibió un aviso del Centro Nacional de Inteligencia (CNI) y lo trasladó personalmente a Miguel Ángel Pérez Triano, entonces delegado. La declaración del testigo contrasta con la versión que la propia Delegación del Gobierno había ofrecido públicamente después de que la ministra de Defensa, Margarita Robles, asegurara que los servicios de inteligencia habían informado de la situación.

Un aviso que la Delegación negó haber recibido
Según Sanz, el CNI se puso en contacto con él mediante un mensaje de WhatsApp y, posteriormente, una llamada telefónica, para advertirle de una convocatoria que circulaba en redes sociales y que pretendía organizar el cruce de la valla y la vía marítima de Ceuta el 30 de julio. El mensaje hacía referencia a la celebración de la Fiesta del Trono en Marruecos y describía la magnitud de la convocatoria.
El exjefe de gabinete reiteró que, tras recibir la información, la comunicó de forma inmediata al delegado Pérez Triano. En su testimonio ante la magistrada Tardón, Sanz también entregó copias de los mensajes y del registro de su teléfono que respaldan esas comunicaciones.
Esta versión difiere notablemente de la que la Delegación del Gobierno había difundido en un comunicado oficial: “Esta Delegación del Gobierno no recibió, en ningún momento, informe alguno que virtiese de lo que iba a suceder el día 30 de julio”. En aquel comunicado se limitó a señalar que, desde finales de julio, sólo se habían transmitido “datos diarios sobre el aumento de entradas por vía marítima”, sin que ninguno de esos informes permitiera prever la masiva infiltración del 30 y 31 de julio.
La contradicción también se refleja en la disputa entre los altos cargos del Gobierno. La ministra de Defensa, Margarita Robles, defendió que el CNI había cumplido con su deber informando a las autoridades españolas, mientras que el ministro del Interior, Fernando Grande‑Marlaska, sostuvo que no existía ningún informe que permitiera anticipar los hechos.
Gonzalo Sanz presentó su dimisión el 11 de septiembre, argumentando una “evidente incompatibilidad” entre su versión —en la que afirma haber transmitido el aviso del CNI al delegado el mismo día— y las declaraciones públicas de Pérez Triano, quien ha sostenido que no recibió ninguna información previa. En su carta, Sanz dejó claro que su renuncia no estaba motivada por enfrentamientos personales y elogió el trabajo realizado por la Delegación desde el primer momento.
La investigación judicial, que está siendo dirigida por la jueza Tardón, deberá determinar si la comunicación del CNI se produjo tal como la describe Sanz y cuál fue su repercusión dentro de la cadena de mando. El caso pone de relieve la falta de claridad sobre los canales de información entre los servicios de inteligencia y la administración central, así como la responsabilidad de los distintos órganos del Gobierno en la gestión de la crisis de Ceuta.
Mira tambien:

Deja una respuesta