La venganza del hijo de Mesías: Flávio Bolsonaro quiere destronar a Lula

Jair Messías Bolsonaro fue condenado en 2025 a 27 años de prisión por su intento fallido de golpe de Estado. Tras la sentencia, el líder de la ultraderecha brasileña quedó inhabilitado para postularse, pero su apellido seguirá presente en las urnas a través de su hijo, Flávio Bolsonaro.

Flávio, de 45 años, abandonó el Partido Liberal para concentrar el voto antipetista y anti‑Lula bajo la bandera del Partido Social Liberal. El presidente Luis Inácio Lula da Silva, que cumplirá 80 años este año, busca su cuarto mandato no consecutivo, tras haber gobernado entre 2003‑2010 y 2023‑2027.

El escenario electoral

Las elecciones presidenciales se celebrarán el 25 de octubre, con la posibilidad de una segunda vuelta si ninguno de los candidatos supera el 50 % de los votos. Según las encuestas, la diferencia entre Lula y Flávio podría reducirse a apenas dos puntos, lo que obligaría a un balotaje.

Más de 158 millones de brasileños están convocados a votar, eligiendo también a diputados federales, senadores, gobernadores y legisladores estatales. La polarización es tan marcada que, según el investigador Lincoln Macário Maia del Instituto de Iberoamérica de la Universidad de Salamanca, “un tercio de la población apoya a Lula, otro tercio a Bolsonaro y el 40 % restante oscila según el contenido que ve en redes sociales como TikTok e Instagram”.

En las últimas seis elecciones presidenciales, solo una vez (en 2018) triunfó un candidato de derecha: Jair Bolsonaro, quien se convirtió en un referente para quienes rechazan al Partido de los Trabajadores (PT). Hoy, Flávio representa esa corriente antipetista, y gran parte de su electorado lo elige por rechazo a Lula más que por afinidad propia.

Jair Bolsonaro cumple su condena en su domicilio de Brasilia, con prohibición de contactar a votantes o usar redes sociales. Sin embargo, su familia sigue involucrada en la política: Carlos Bolsonaro aspira a un escaño en el Senado, Jair Renan a la Cámara de Diputados y Eduardo Bolsonaro, radicado en Estados Unidos, mantiene contactos con el expresidente estadounidense Donald Trump.

El odio hacia Lula, según Macário Maia, se basa en dos ideas predominantes: la percepción de corrupción en la cúpula del PT y la supuesta intención del presidente de promover el aborto y los derechos LGBT, independientemente de la veracidad de esas acusaciones.

Puntos Clave
  • Jair Bolsonaro fue condenado a 27 años de prisión en 2025, quedando inhabilitado para postularse, mientras su hijo Flávio Bolsonaro encabeza la candidatura del Partido Social Liberal para intentar destronar a Lula
  • Flávio abandonó el Partido Liberal y concentra el voto antipetista; según encuestas, la diferencia con Lula podría reducirse a solo dos puntos, lo que abriría la posibilidad de una segunda vuelta el 25 de octubre
  • La polarización electoral es extrema: un tercio de la población apoya a Lula, otro tercio a Bolsonaro y el 40 %

Las redes sociales juegan un papel decisivo en la campaña. Brasil lidera los índices de uso de plataformas como Instagram y TikTok, donde la desinformación puede tener más peso que los indicadores macroeconómicos. Un ejemplo reciente es la viralización de un rumor sobre la Virgen Aparecida, que fue utilizado por los partidarios de Lula para contrarrestar una falsedad que atribuía a Flávio la intención de cambiar la patrona del país.

El debate televisivo entre los dos candidatos fue cancelado tras la negativa de ambos a participar: Lula temía ser objetivo de ataques, y Flávio renunció luego de que la justicia prohibiera la celebración de un debate con atril vacío. La falta de un enfrentamiento directo aumenta la incertidumbre en el electorado.

La aprobación de Lula ha fluctuado entre el 40 % y el 50 % durante su actual mandato, pese a una recuperación económica moderada. La corrupción sigue siendo un tema central; la población tiende a culpar al gobierno por los escándalos, como el caso del Banco Master, donde Flávio admitió haber solicitado diez millones de euros para financiar una película, mientras que el vínculo entre el banquero Daniel Vorcaro y el magistrado Alexandre de Moraes, responsable de la sentencia contra Jair Bolsonaro, generó sospechas de parcialidad.

Para los simpatizantes de Lula, los programas sociales –especialmente el Bolsa Família– siguen siendo un legado importante, recordando los logros de sus primeros mandatos, cuando entre 30 y 40 millones de personas salieron de la miseria. Aunque Brasil fue retirado recientemente de la lista de países con hambre extrema de la ONU, persiste una sensación de desaliento y falta de esperanza que afecta al mandatario.

Flávio Bolsonaro ha declarado que su modelo de gestión se inspira en el presidente argentino Javier Milei, con la intención de recortar drásticamente el gasto público, incluido el social. También admite la influencia del estilo de Donald Trump, cuya administración impuso aranceles del 25 % a las importaciones brasileñas y recibió a Flávio en la Casa Blanca, provocando protestas en Brasil contra la injerencia estadounidense.

El investigador Eduardo Grin advierte que, de llegar al poder, Flávio podría revertir políticas clave en salud, educación y medio ambiente, adoptando una agenda más cercana a la extrema derecha y poniendo en riesgo el pacto social consolidado desde el retorno de la democracia.

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Carlos Mendoza Vargas Periodista

Licenciado en Comunicación Social con mención en Periodismo por la Universidad Central de Venezuela. Tiene 12 años de experiencia en cobertura de política nacional y conflictos sociales, con pasantías en medios internacionales como BBC Mundo. Especializado en periodismo de investigación y análisis político.

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