Aznar alerta de que una nueva investidura de Sánchez tras el 29-N supondría el fin de "la monarquía que hemos conocido"
José María Aznar, expresidente del Gobierno, del Partido Popular y actual presidente de la Fundación FAES, ha declarado este lunes que las elecciones generales previstas para el 29 de noviembre son las más importantes desde el inicio de la Transición. Según Aznar, el presidente del Ejecutivo, Pedro Sánchez, y sus seguidores pretenden dotar a estos comicios de un carácter “prácticamente constituyente”.
Advertencias sobre el futuro constitucional de España
Aznar sostuvo que, de volver a formarse gobierno tras las elecciones, el actual modelo constitucional, la unidad de España y la monarquía parlamentaria “se acabarían”. En una entrevista dentro de la XIII edición del ciclo “Letras en Sevilla”, bajo el título “1936: la guerra que perdimos todos”, el exmandatario llegó a afirmar que, si Sánchez consigue reinstaurar su gobierno, “España acabaría siendo una república”.
El expresidente subrayó que el plebiscito no es “una elección cualquiera”, sino un momento “absolutamente determinante, histórico y trascendental”. Añadió que Sánchez y sus aliados “cuestionan la unidad de España y la pretenden transformar en plurinacionalidad”, y que actúan “contra la Constitución”. Para Aznar, cualquier intento de deconstruir la Carta Magna conlleva a un periodo constituyente que implicaría el derribo del principal soporte institucional: la Corona.
Asimismo, Aznar criticó la gestión del gobierno de Sánchez por no haber presentado los Presupuestos Generales del Estado durante toda la legislatura, y advirtió de una posible “alteración del censo electoral” que, según él, serviría para obtener ventajas partidistas. En este sentido, cuestionó la llamada “Ley de Nietos” y recordó que el sistema electoral español funcionó “relativamente bien” durante la Transición.
Respecto a la huelga general convocada por CCOO y UGT por la vivienda y los salarios dignos, Aznar la describió como “políticamente delirante” y la dirigió contra “la oposición y la alternativa”. Consideró que la huelga es un síntoma de la pérdida de orientación política de sus organizadores.
En materia de vivienda, el expresidente admitió que el problema es actual, pero aseguró que hace 15 o 20 años no tenía la gravedad que presenta hoy. Criticó los decretos-ley del Gobierno central dirigidos a los propietarios, preguntándose por qué alguien pondría una vivienda en alquiler si el propietario es “poco más que un criminal”. Además, cuestionó la renovación automática de los contratos de alquiler.
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