¿Por qué ya no entras en Tinder? La cruda verdad que te mantiene solo
En su columna “La Brújula del Presente”, el periodista Ramón González Férriz reflexiona sobre una tendencia que parece estar redefiniendo la forma en que nos relacionamos: la disminución del uso de aplicaciones de citas tradicionales como Tinder, frente al creciente interés por establecer vínculos con asistentes de inteligencia artificial.

El declive de las apps de citas y la fatiga digital
Según el autor, la caída en la popularidad de plataformas como Tinder no se debe únicamente a la saturación del mercado o a la dificultad para encontrar pareja en la vida real. El fenómeno está más relacionado con una “fatiga de ligar por internet”, provocada por la constante exposición a pantallas y la presión de mantener conversaciones superficiales que rara vez conducen a encuentros significativos.
Férriz señala que, tras años de uso intensivo, muchos usuarios experimentan agotamiento emocional y una sensación de vacío tras los intercambios virtuales, lo que los lleva a replantearse la necesidad de buscar compañía en entornos digitales.
El auge de los vínculos con la IA

En contraste, la columna destaca el surgimiento de una nueva forma de interacción: los “vínculos con asistentes de IA”. Estas herramientas, que combinan capacidad conversacional avanzada con personalización, están atrayendo a personas que buscan compañía sin los inconvenientes de las relaciones humanas tradicionales. La IA ofrece respuestas inmediatas, una escucha constante y la ausencia de juicios, elementos que resultan particularmente atractivos para quienes se sienten cansados del mundo digital convencional.
El autor plantea la pregunta central: ¿estamos, en realidad, hastiados de las pantallas o del propio contacto humano? La respuesta parece variar según el perfil del usuario, pero la tendencia sugiere una reconfiguración del concepto de “relación” en la era tecnológica.
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