El consejero de Universidades vasco alerta de la "minoría que añora los años negros de plomo y bomba lapa"
Los incidentes violentos registrados en Bilbao el pasado 26 de octubre han reavivado el temor a un retorno de la violencia callejera en el País Vasco. La última voz que se ha pronunciado al respecto es la del consejero de Ciencia, Universidades e Innovación del Gobierno Vasco y exrector de la Universidad del País Vasco (UPV/EHU), Juan Ignacio Pérez Iglesias.

A través de una entrada en su blog, Pérez Iglesias recordó que todavía persiste una “minoría que añora los años negros de plomo y bomba lapa”. Advierte que, en el actual clima de violencia y de falta de condena por parte de la izquierda abertzale, esa minoría podría encontrar una “vía de escape” en forma de disturbios callejeros que vuelvan a “inundar nuestras calles y plazas”.
Reacción del consejero Pérez Iglesias
El consejero del Ejecutivo de Iñigo Urkullu considera que existe motivo de preocupación ante el riesgo de que estos altercados se “cronifiquen”. En tal caso, las consecuencias “pueden ser devastadoras”, por lo que, según él, “es fundamental tomarnos muy en serio lo ocurrido”. Asegura que, aunque episodios similares se han producido en otras ciudades europeas, en el País Vasco el riesgo de que la violencia se arraigue y se perpetúe es mayor.
Pérez Iglesias subraya que muchos de los protagonistas de los disturbios en Bilbao “no vivieron los años de ‘kale borroka’”. Señala que, aunque algunos pueden situarse en la órbita de una ideología “totalitaria”, otros simplemente buscaron “desvalijar comercios” o “pasárselo bien, dándole así sentido a sus vidas”.
El consejero también critica la actitud de la izquierda abertzale, que evitó condenar lo sucedido. En el Ayuntamiento de Bilbao, EH Bildu se negó a firmar una declaración institucional porque incluía la condena expresa de los gritos de apoyo a ETA que se escucharon durante los incidentes. Según Pérez Iglesias, “la izquierda independentista no ha querido deslegitimar social y políticamente el ejercicio de la violencia”.
En sus palabras, en el País Vasco “un sector amplio, aunque minoritario, de la sociedad sigue considerando que la violencia puede tener justificación –sea cual sea la causa– y, por tanto, le asigna un significado y un valor”. Añade que esa visión es “veneno para los jóvenes que se mueven en entornos donde la violencia sigue siendo –porque nunca ha dejado de serlo– un modo válido de hacer política”.
El consejero concluye que muchos sectores recurren a la violencia como mecanismo para “dar rienda suelta a sus frustraciones latentes o como forma de diversión”. En su opinión, “se valen de los tumultos provocados por los primeros para aportar su parte. La violencia con intenciones políticas es tóxica para una sociedad democrática”.
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