Trump revela lo prohibido sobre extraterrestres y ovnis
En medio de un creciente interés público y político por los fenómenos aéreos no identificados (UAP, por sus siglas en inglés) y la posibilidad de vida extraterrestre, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció este jueves su intención de ordenar a las agencias federales la desclasificación y publicación de documentos gubernamentales relacionados con ovnis y seres extraterrestres. El anuncio, realizado a través de su red social Truth, marca un nuevo capítulo en la relación del gobierno estadounidense con uno de los temas más especulativos y debatidos de las últimas décadas.

Una promesa con tintes políticos y espectaculares
“En vista del gran interés mostrado, ordenaré al secretario de Guerra [Defensa, Pete Hegseth] y a otros departamentos y agencias relevantes que inicien el proceso de identificación y publicación de archivos gubernamentales relacionados con vida extraterrestre, fenómenos aéreos no identificados y objetos voladores no identificados, así como cualquier otra información sobre estos asuntos altamente complejos, pero extremadamente interesantes e importantes”, escribió Trump en su mensaje. La declaración llega apenas horas después de que el expresidente Barack Obama generara revuelo al afirmar en un podcast que los extraterrestres “son reales, pero no los he visto”, y al descartar la existencia de instalaciones secretas como la Área 51 donde se oculten pruebas de vida alienígena.
Trump aprovechó ese momento para acusar a Obama de haber revelado información clasificada. “Proporcionó información clasificada; y se supone que no debe hacerlo”, afirmó el actual mandatario durante un intercambio con periodistas a bordo del Air Force One. Cuando se le preguntó directamente si eso implicaba que los alienígenas existen, Trump evitó una respuesta clara, pero insinuó que su futuro plan de desclasificación podría aclarar las dudas y, de paso, “sacar de apuros” a su predecesor.
¿Transparencia o cortina de humo?
Como suele ocurrir con las promesas de Trump, queda en el aire si este compromiso se cumplirá, en qué plazos y bajo qué condiciones. Tampoco está claro si esta iniciativa responde a una genuina apertura institucional o si forma parte de una estrategia para desviar la atención de otros temas sensibles, como la reciente filtración de los documentos de Epstein, que ocuparon el centro del debate público en las últimas jornadas.
Lo que sí es innegable es que el tema de los ovnis ha ganado terreno en la agenda política estadounidense. Según una encuesta de YouGov realizada en noviembre, el 56% de los estadounidenses cree que los extraterrestres han visitado la Tierra. Este creciente interés ha sido alimentado, en gran parte, por figuras del propio establishment político y militar.
Testimonios que alimentan la curiosidad
- En 2023, el Congreso celebró una audiencia histórica en la que testificaron exfuncionarios militares y de inteligencia.
- David Grusch, exoficial de inteligencia de la Fuerza Aérea, afirmó que el Pentágono posee restos de naves extraterrestres y “material biológico no humano”.
- David Fravor, comandante retirado de la Marina, y Ryan Graves, expiloto de cazas, relataron encuentros con objetos que desafiaban las leyes conocidas de la física.
Estos testimonios, calificados como “valientes” por legisladores de ambos partidos, han impulsado una presión creciente sobre el Departamento de Defensa para que revele más información. Políticos como el representante por Tennessee Tim Burchett han argumentado que los UAP no son solo un asunto de ciencia ficción, sino una cuestión de seguridad nacional, dado que podrían incluir tecnologías enemigas, globos espía o artefactos de potencias como China y Rusia.
Del margen al centro del debate
El interés por los ovnis en Estados Unidos no es nuevo. Se remonta a 1947, cuando el piloto Kenneth Arnold describió nueve objetos brillantes que volaban a gran velocidad cerca del monte Rainier, acuñando así el término “platillo volador”. Sin embargo, fue en 2017, con la publicación de un artículo en The New York Times, cuando el tema regresó con fuerza a la esfera pública, al revelar la existencia de un programa secreto del Pentágono dedicado al estudio de los UAP desde 2007.
Como consecuencia de aquella filtración, en 2020 el Departamento de Defensa decidió publicar varios vídeos clasificados de encuentros entre pilotos militares y objetos no identificados, que ya circulaban en internet. Desde entonces, el tema ha ganado legitimidad institucional, un proceso que se ha reforzado con el estreno reciente del documental The Age of Disclosure (La Era de la Divulgación), producido con un alto nivel técnico y protagonizado por altos funcionarios, militares retirados, científicos y figuras políticas influyentes.
Entre ellos, destaca el senador republicano Marco Rubio, quien ha afirmado sin rodeos que los avistamientos de UAP “no son ciencia ficción”. Frases como “no estamos solos” se repiten una y otra vez entre los entrevistados, contribuyendo a normalizar una idea que, hace apenas una década, habría sido marginada al mundo de las teorías conspirativas. Ahora, sin embargo, forma parte de un debate serio, complejo y con profundas implicaciones políticas, científicas y de seguridad nacional.
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