Cientos de conexiones 'fantasma' colapsan parte de los 43.000 kilometros de red eléctrica
La red eléctrica es el motor que mantiene en marcha la economía española; sin ella, empresas y hogares no podrían operar. Sin embargo, la infraestructura eléctrica del país muestra signos de fatiga y corre un alto riesgo de colapso ante la creciente demanda que supone la electrificación de la economía. Las 700 subestaciones y los más de 6 300 nudos que interconectan los 43 300 km de cableado ya no son suficientes para atender las nuevas exigencias de potencia y conexión.

Los mapas publicados por la Comisión Nacional del Mercado y la Competencia (CNMC) durante los últimos tres meses revelan que la saturación de la red está acercándose a niveles críticos. Sólo uno de cada cuatro nudos dispone de capacidad suficiente para absorber nuevas solicitudes de conexión, mientras que en la mayoría la capacidad está agotada o a punto de agotarse. Las franjas de color de dichos mapas indican que, por ahora, apenas existen márgenes de expansión en comunidades autónomas como Galicia, el Levante y la costa andaluza; en las grandes urbes y zonas industriales, como Euskadi, la situación es de colapso inminente.
Nueva normativa para la reserva de capacidad
El 21 de marzo entró en vigor el Real Decreto 7/2026, que persigue eliminar la práctica de “reserva fantasma” de capacidad de demanda. Hasta ahora, solicitar una reserva en un nudo era prácticamente gratuito: bastaba con presentar el proyecto, obtener la concesión y abonar un aval. Esa reserva se descontaba de la capacidad total del nudo hasta alcanzar su límite máximo.
Con la nueva normativa, quien solicite una reserva deberá pagar una tarifa mensual por cada kilovatio reservado. Se ha establecido un periodo de transición de tres meses, durante el cual los titulares de reservas deberán decidir, antes del 22 de junio, si pagan la tarifa o renuncian a ella. Los pagos se incrementarán progresivamente para acelerar la puesta en marcha de los proyectos vinculados a esas reservas y liberar capacidad para nuevas conexiones.
La medida se asemeja al pago por reserva de capacidad que ya se aplica a proyectos de generación de energía y se espera que reduzca significativamente el acaparamiento de la red, permitiendo que la capacidad “fantasma” vuelva al mercado.
Zonas críticas y demanda industrial

- Seis regiones presentan mayor presión: Euskadi, Cataluña, Galicia, Levante, Andalucía y la zona sur de la península.
- En ciudades como Sevilla y Málaga la capacidad se ha visto sobrepasada por la proliferación de parques fotovoltaicos.
- En el País Vasco y Cataluña, la alta demanda industrial y la creciente presencia de centros de datos agravan la saturación.
- La orografía de Euskadi complica la expansión de la red, limitando la instalación de nuevas subestaciones.
Según la CNMC, la red cuenta con 937 nudos dedicados al transporte de energía y 6 151 a la distribución. Actualmente, el 80 % de los nudos de transporte tienen capacidad nula o residual, aunque gran parte de esa capacidad “concedida” es inexistente en la práctica, pues muchos proyectos nunca se materializan.
Pedro González, director general de la Asociación de Empresas de Gran Consumo de Energía (AEGE), comenta: “Esperamos que la medida impulse una revisión de las reservas fantasma en los próximos tres meses. El problema no era solo la falta de capacidad, sino también el acaparamiento y la burocracia que retrasan los proyectos”. Añade que la potencia reservada supera los 43 GW, muchos de ellos vinculados a proyectos iniciados en 2020 que aún no se han ejecutado.
Ignacio Ormaetxe, experto del Clúster de la Energía del País Vasco, señala que la saturación de la red arrastra más de dos décadas y se ha intensificado con la electrificación de la movilidad, la industria y los data centers: “Empresas que no pueden ampliar sus inversiones o instalar puntos de recarga quedan a la espera de autorizaciones que se demoran demasiado”.
En cuanto a la inversión necesaria, la falta de proyectos de ampliación de alta tensión sigue siendo el principal obstáculo. Ormaetxe destaca que la construcción de nuevas subestaciones requiere años de inversión, permisos y obra, y que los plazos actuales pueden desincentivar a fabricantes que, tras tres años de espera, podrían buscar otras ubicaciones.
La CNMC también ha incrementado la tasa de retribución de la energía de 5,58 % a 6,48 %, aunque el sector demandaba un 7,5 % para ser competitivo a nivel internacional y atraer la inversión necesaria para la descarbonización.
Mira tambien:


Deja una respuesta