Rafa Latorre, sobre la gestión del hantavirus: "Discrepancias, enfrentamientos y contradicciones incluso dentro del Gobierno"
El pasado 24 de abril, un crucero que partió de Cabo Verde con rumbo a Tenerife desembarcó a 30 personas en el puerto de Santa Elena. Desde entonces, las autoridades sanitarias han iniciado el rastreo de contactos y la monitorización de los pasajeros y la tripulación, ante la detección de casos sospechosos de hantavirus a bordo.
Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), cinco de los ocho casos sospechosos identificados en el barco dieron positivo al virus, que aunque tiene una letalidad considerable, se considera menos contagioso que otras enfermedades respiratorias y su transmisión de humano a humano es rara.
Reacción de las autoridades y medidas adoptadas
El gobierno central y las comunidades autónomas presentan divergencias en la gestión del brote. La ministra de Defensa, Margarita Robles, ha indicado que la cuarentena será voluntaria y que solo quienes lo soliciten serán atendidos en el Hospital Universitario Gómez Ulla de Madrid. Por su parte, la ministra de Sanidad, Mónica García, asegura que dispone de los instrumentos necesarios para imponer el aislamiento obligatorio si fuera necesario.
En el ámbito regional, el presidente del Gobierno de Canarias, Fernando Clavijo, ha presionado para que el crucero no atracara en el archipiélago. Como consecuencia, la embarcación se mantendrá a una distancia prudencial del puerto de Granadilla de Abona y la evacuación de los pasajeros se realizará mediante lanchas.
El seguimiento de los 14 tripulantes españoles que regresan a Tenerife está en marcha, aunque todavía no se ha definido si serán ingresados en el Gómez Ulla o si su aislamiento quedará a discreción de cada individuo.
En paralelo, las autoridades holandesas investigan un posible contagio fuera del buque. Una azafata de KLM que no formaba parte de la tripulación estuvo en contacto con una mujer neerlandesa fallecida en Johannesburgo por hantavirus. La azafata, que viajó en un vuelo con más de 300 pasajeros, muestra síntomas compatibles y, de confirmarse la infección, sería el primer caso de transmisión fuera del barco. Las autoridades sanitarias de los Países Bajos consideran que el riesgo de contagio es bajo, pero mantienen una vigilancia estrecha.
El rastreo de contactos en Santa Elena incluye a los 30 pasajeros que desembarcaron, y se ha iniciado una monitorización de los contactos directos de cada uno de ellos. Las medidas de prevención recomendadas incluyen el uso de mascarillas, lavado frecuente de manos y la limitación de reuniones sociales en la zona.
Esta situación pone de relieve la falta de coordinación entre el gobierno central y los gobiernos autonómicos, y dentro del propio Ejecutivo, lo que dificulta una respuesta unificada ante emergencias sanitarias de este tipo.
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