Alemania se rearma frente a la amenaza rusa y los vaivenes de Trump: el difícil primer año de Merz
El canciller federal alemán, Friedrich Merz, visitó esta semana a las tropas alemanas destacadas en Münster, Baja Sajonia, y declaró que “las Fuerzas Armadas alemanas se encuentran en plena transformación. Debemos estar preparados hoy mismo para la disuasión y la defensa, capaces de ‘luchar esta misma noche’”. En su primer año al frente del gobierno, Merz ha impulsado un proceso de rearme acelerado motivado por el temor a un posible ataque de la Rusia de Putin y por la incertidumbre generada por la política de los Estados Unidos.

Según Reuters, el presidente estadounidense anunció la retirada de 5 000 soldados de los 35 000 que Estados Unidos tiene desplegados en la República Federal de Alemania. El recorte requerirá la aprobación del Congreso y, de concretarse, representará una “buena noticia para Putin”.
Rearme y estrategia militar de Alemania
Frente a la desaceleración económica, Berlín ha comenzado a recortar gastos en sanidad y prestaciones sociales, mientras el presupuesto de defensa sigue en aumento. El ministro de Defensa, Boris Pistorius, presentó en el Bundestag el documento “Verantwortung für Europa” (Responsabilidad con Europa), que define la nueva estrategia militar alemana. El plan contempla que, para 2039, Alemania cuente con el ejército convencional más fuerte de Europa, con una fuerza combinada de 460 000 efectivos.
El presupuesto de defensa asciende a 108 000 millones de euros en 2024 y el país se ha comprometido a destinar el 3,5 % del PIB a la defensa a partir de 2029, superando los objetivos de Francia y el Reino Unido, que no prevén alcanzar ese nivel antes de 2035. “Estamos convirtiendo al Bundeswehr en el ejército convencional más fuerte de Europa”, afirmó Pistorius.
Para lograr este objetivo, Alemania ha reintroducido el servicio militar de forma voluntaria, con incentivos económicos. La meta a corto plazo es contar con 260 000 soldados activos (80 000 más que la cifra actual) y 200 000 reservistas.
El rearme se inició tras la invasión rusa a Ucrania. Tres días después de la ofensiva, el entonces canciller Olaf Scholz proclamó la “Zeitenwende”, señalando que la vía del “wandel durch handel” había fracasado y que solo se podía negociar con Rusia desde una posición de fuerza.
Mientras tanto, la política exterior de Estados Unidos bajo la administración de Donald Trump ha generado incertidumbre en Europa. Trump ha amenazado con retirar tropas de Alemania y ha mostrado una postura menos comprometida con la defensa europea, lo que ha llevado a países como Polonia a reforzar sus propias capacidades militares.
En el plano interno, Alemania enfrenta una contradicción: se le exige mayor liderazgo europeo, pero el anuncio de contar con el ejército convencional más poderoso del continente genera inquietud en sus vecinos, aun cuando la Constitución prohíbe el envío de armas al exterior sin autorización parlamentaria y un mandato internacional.
Reacciones de Francia y Polonia

- Francia: El investigador de CIDOB, Héctor Sánchez Margalef, advierte que el rearme alemán despierta temores históricos, aunque dentro de la UE esos temores no deberían justificarse. Francia, limitada por su elevada deuda, no puede seguir el ritmo alemán y observa con cautela proyectos conjuntos, como el caza de nueva generación, donde la empresa francesa Dassault y la filial alemana de Airbus están en desacuerdo.
- Polonia: El ministro polaco de Exteriores, Róża Sikorski, declaró en 2011 que “temo menos al poderío alemán que a su inacción”. Actualmente, Polonia no teme al ejército alemán siempre que su desarrollo se mantenga dentro del marco de la UE y la OTAN.
El debate también se extiende a la posible llegada al poder de la extrema derecha alemana, Alternativa para Alemania (AfD). Sánchez Margalef señala que, de ser AfD el gobierno, aún está por ver si continuaría con los planes de rearme. Las encuestas actuales sitúan a la AfD con el 27 % del voto, a cinco puntos de la CDU/CSU de Merz, mientras que los socialdemócratas caerían al 12 % y los Verdes al 15 %.
Una encuesta de la Körber‑Stiftung muestra que casi tres cuartas partes de los ciudadanos alemanes apoyan duplicar el gasto en defensa, aunque el 61 % se opone a que Alemania asuma un papel de liderazgo militar en Europa.
Expertos como Carlo Masala, de la Universidad de la Bundeswehr de Múnich, y Liana Fix, autora de “Europe’s next Hegemon”, advierten que Alemania no puede reforzar las capacidades militares europeas por sí sola y que el proyecto de defensa europea necesita una estrategia compartida. El analista Stuart Dowell, de TVP World, describe la situación como una “superposición de proyectos nacionales” que responde más a la amenaza rusa y a la experiencia de la OTAN que a un diseño europeo unificado.
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