Calama pide a la UDEF identificar al autor de la marca grabada en las joyas de Zapatero
El juez de la Audiencia Nacional, José Luis Calama, ha encargado a la Unidad de Delincuencia Económica y Fiscal (UDEF) de la Policía Nacional que investigue la procedencia del punzón que lleva grabada la joyería de mayor valor incautada al expresidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero. La medida, consignada en una providencia a la que ha tenido acceso El Independiente, se basa en el informe pericial remitido por la Joyería Yanes y autoriza a los agentes a solicitar la colaboración de Interpol y Europol si lo consideran necesario.

Objetivo de la investigación
El punzón, una pequeña marca grabada en el metal de la joya, sirve para identificar al fabricante, ya sea un taller, un joyero o una casa concreta. El juez busca determinar a quién pertenece ese punzón que aparece en las piezas más valiosas incautadas y ha dejado a criterio de los agentes la posibilidad de recurrir, entre otras, a la cooperación policial internacional.
Según el peritaje de Yanes, la marca rectangular presenta una T mayúscula en el centro, acompañada del número “18” a la izquierda y la letra “K” a la derecha. Los expertos interpretan que la “T” podría corresponder al fabricante, mientras que “18 K” indica la ley del metal, es decir, su pureza.
La normativa de la Comunidad Económica Europea obliga a identificar las joyas con tres sellos: la ley del metal, el punzón y la marca del fabricante. Ante la ausencia de una identificación clara, los peritos descartan que las piezas tengan origen europeo y señalan que no concuerdan con los sistemas de marcaje habituales en Estados Unidos ni en los países árabes.
El informe también indica que en otras regiones, como Tailandia, India, China, países de Asia Central y Turquía, los requisitos de marcaje son más permisivos. Sin embargo, los peritos no pueden atribuir las joyas a ninguno de esos territorios ni precisar su lugar de fabricación.
El propio Zapatero sostiene que los objetos son un obsequio “estrictamente personal” del rey de Arabia Saudí recibido en 2007 y propuso al magistrado que enviara una comisión rogatoria a la Corte Real saudí para verificar su versión. La solicitud fue rechazada por el juez.
El peritaje no logra determinar la procedencia de los lotes 1, 2 y 3, calificándolos de “poco trazables” debido a la escasa información que proporcionan sus marcas. No obstante, los peritos estiman que el valor de la joyería incautada ronda el millón de euros y sitúan su fabricación en algún momento posterior a 2007.
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