China acusa a EEUU de usar el "manual de la Guerra Fría" para frenar su desarrollo de la IA
Pekín ha descartado los recientes llamamientos de varios representantes de la industria tecnológica de los Estados Unidos para frenar el ritmo de desarrollo de la inteligencia artificial (IA). El portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores, Guo Jiakun, afirmó que la IA debe ser una herramienta “abierta, inclusiva, accesible para todos y orientada al bien común”, y advirtió que alimentar narrativas de amenaza o convertir la tecnología en un campo de confrontación entre potencias solo complicará su gobernanza global.

En la rueda de prensa del lunes, Guo señaló que promover una “competencia malintencionada” entre países no beneficia a ninguna de las partes y obstaculiza la búsqueda de normas comunes. Estas declaraciones llegan después de que, durante el fin de semana, figuras prominentes de Silicon Valley, entre ellas Dario Amodei, consejero delegado de Anthropic; Sam Altman, director ejecutivo de OpenAI, que descartó la salida a bolsa; y el empresario Elon Musk, solicitaran una ralentización del desarrollo de los sistemas de IA más avanzados por los riesgos que suponen, incluida la posible pérdida de control.
Respuesta de los medios oficiales chinos
El diario estatal Global Times, dependiente del Diario del Pueblo, endureció el tono y acusó a parte de la comunidad tecnológica estadounidense de usar los riesgos asociados a la IA como pretexto para contener el progreso chino. En un editorial publicado este domingo y recogido por Efe, el periódico describió esa estrategia como un “manual de Guerra Fría” aplicado a la inteligencia artificial.
El editorial cuestionó particularmente las propuestas de Amodei y sostuvo que, tras los argumentos de seguridad, se esconde una agenda destinada a ampliar la brecha tecnológica con China. Según el texto, esa agenda incluye mantener las restricciones estadounidenses a la exportación de chips avanzados y equipos de fabricación de semiconductores, combatir la denominada “destilación” de modelos (técnica mediante la que sistemas más pequeños se entrenan con las respuestas de modelos más potentes) y reforzar la protección de los llamados “pesos” de los modelos para evitar su apropiación.
El expresidente Donald Trump, citado en el mismo contexto, calificó de “fuerzas negativas” a quienes piden una ralentización y defendió que Estados Unidos debe conservar su liderazgo tecnológico frente a China.
La cuestión de la destilación se ha convertido en uno de los principales puntos de fricción entre Washington y Pekín. EE. UU. ha acusado recientemente a empresas chinas como DeepSeek, Moonshot y Alibaba de utilizar técnicas de destilación para reproducir capacidades de modelos estadounidenses. China rechaza esas acusaciones, sostiene que la destilación es una práctica habitual en la industria y acusa a Washington de aplicar un doble rasero para preservar un supuesto monopolio tecnológico.
A pesar de la rivalidad, las compañías chinas han acelerado el desarrollo de sus propios sistemas. Empresas como DeepSeek, Moonshot, Alibaba, Tencent y Zhipu compiten con modelos abiertos, costos reducidos y una rápida implantación comercial, acercándose en algunos ámbitos a los sistemas estadounidenses más avanzados, pese a las restricciones estadounidenses sobre los chips de última generación.
Pekín combina esta ofensiva tecnológica con una defensa de la regulación. Guo recordó que China ya incorporó formalmente la IA a su marco nacional de ciberseguridad y aseguró que el país continúa elaborando normas y códigos éticos para afrontar los riesgos derivados de estas tecnologías.
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