Cómo elegir los mejores huevos en el supermercado, según la OCU
Los huevos siguen siendo una de las compras más habituales en los hogares españoles. Ya sea para preparar una cena rápida, una tortilla o como ingrediente básico en la cocina diaria, su presencia en la nevera resulta casi imprescindible. No obstante, el aumento de precios registrado en los últimos años ha llevado a muchos consumidores a comparar con más detenimiento entre los diferentes calibres, envases de cartón, marcas blancas y sistemas de cría.
Encontrar la opción más adecuada no implica necesariamente pagar el importe más alto ni dejarse llevar únicamente por el diseño del envase. Estudios de la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) sobre marcas de huevos frescos demuestran que, aunque el precio por unidad puede duplicarse según el tipo de cría, los parámetros de calidad analizados en laboratorio son elevados y muy similares en todas las categorías.
Cómo elegir el huevo más conveniente
Interpretar el código impreso en la cáscara, revisar los plazos de frescura y conservar el producto de forma adecuada son los elementos clave para realizar una buena compra.
Qué condiciona el sistema de cría

- El código de ocho dígitos, impreso con tinta roja, indica el método de producción:
- 0: huevo ecológico.
- 1: huevo campero.
- 2: gallinas criadas en suelo dentro de naves.
- 3: gallinas en jaulas.
- Según la OCU, la categoría “suelo” (código 2) es la más económica y regular del mercado, y suele estar representada por marcas de distribución o marcas blancas con precios competitivos por unidad.
- Los huevos camperos (código 1) y ecológicos (código 0) presentan un coste notablemente superior. Este sobreprecio responde al mayor gasto en bienestar animal y en los procesos de producción, pero no se traduce en una superioridad nutricional ni en un perfil organoléptico mejorado.
La excepción del confinamiento en los huevos camperos
Las medidas sanitarias adoptadas para contener la gripe aviar han obligado a mantener a las gallinas camperas y ecológicas confinadas en naves durante períodos prolongados. Aunque no hayan tenido acceso al exterior, la normativa comunitaria permite que estos huevos continúen comercializándose bajo las denominaciones “campero” o “ecológico”, manteniendo los códigos 1 o 0. De esta forma, el consumidor puede pagar hasta un 24 % más por un producto que, temporalmente, se ha producido bajo condiciones idénticas a las de los huevos de suelo, sin que el envase indique esta circunstancia.
Frescura y fecha de consumo
La legislación establece una fecha de caducidad a los 28 días desde la puesta, pero la frescura disminuye progresivamente. Los análisis de laboratorio de la OCU, realizados entre una semana y diez días antes de la fecha de consumo preferente, revelan que algunas marcas de distintas categorías llegan al consumidor con niveles de frescura insuficientes. Las variaciones de temperatura durante el transporte y en los expositores del supermercado son la causa principal de este deterioro acelerado.
Para facilitar la verificación, la OCU valora positivamente que la fecha límite se imprima directamente sobre la cáscara. No es un requisito legal, pero la mayoría de los productos analizados ya incluyen este dato, lo que elimina dudas una vez que se retira el envase.
Mitos comunes
Al evaluar las cajas en la tienda conviene descartar algunos mitos extendidos sobre la apariencia de los huevos, como la creencia de que un color más blanco o una superficie más lisa garantizan mayor calidad. Los estudios demuestran que estos aspectos no están relacionados con el valor nutricional ni con la frescura.
Recomendaciones para la conservación en casa
- No lavar los huevos antes de guardarlos en el frigorífico; la humedad puede dañar la membrana protectora y favorecer la entrada de bacterias como la salmonela.
- Si los huevos están sucios, limpiarlos únicamente con agua corriente justo antes de utilizarlos.
- Almacenar los huevos en las baldas interiores del refrigerador, lejos de la puerta, para evitar fluctuaciones de temperatura.
- Evitar romper los huevos en el borde del recipiente y no utilizar la cáscara para separar la yema de la clara.
Comprar huevos en el supermercado no requiere elegir la opción más cara. Basta con seleccionar el tipo de cría que mejor se ajuste al presupuesto, comprobar que la fecha de consumo esté visible en la cáscara, priorizar la frescura por encima de la marca y mantener el producto refrigerado desde el momento en que llega a casa.
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