Cuánto cuesta un incendio forestal: el impacto económico que deja el fuego en España más allá de las llamas

En las últimas semanas, gran parte del territorio español –desde Aragón hasta Andalucía, pasando por la Comunidad Valenciana, Madrid y Castilla y León– ha sufrido la devastación de numerosos incendios forestales.

Los incendios no son una amenaza nueva, pero su frecuencia está en aumento. En mayo de 2026, el Gobierno de España lanzó una campaña contra los incendios, señalando que “los datos registrados entre el 1 de enero y el 15 de mayo de 2026 muestran una evolución desfavorable, con 127 incendios declarados frente a los 40 del mismo periodo de 2025, lo que supone un incremento del 218 %”.

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Escala de los grandes incendios

Hasta el 19 de julio de 2026, se contabilizaron 21 grandes incendios que quemaron un total de 65 753,71 ha. Esa superficie supera, con creces, la registrada en el mismo periodo de 2025, cuando se contabilizaron 11 grandes incendios y 29 817 ha quemadas.

España encabeza la Unión Europea en número de incendios forestales, con 300 eventos registrados, superando a Francia, que reportó 275.

El artículo no pretende analizar las causas de los incendios. Según datos del Ministerio para la Transición Ecológica de 2016, el 54,61 % de los incendios fueron provocados deliberadamente, el 27,57 % fueron producto de accidentes o negligencias y un 10,44 % permanecen sin identificar.

El foco ahora se centra en las consecuencias de los incendios y, en particular, en los costes asociados.

¿Cuánto cuesta un incendio?

Cuánto cuesta un incendio forestal: el impacto económico que deja el fuego en España más allá de las llamas

El verdadero costo no se refleja en las llamas, sino en lo que ocurre después. Un estudio sobre los incendios de California en 2018 estimó que los daños ascendieron a 148 500 millones de dólares, equivalentes al 1,5 % del PIB estatal. De esa cifra, 27 700 millones correspondieron a pérdidas de capital (19 %), 32 200 millones a costes sanitarios (22 %) y 88 600 millones a pérdidas indirectas (59 %).

Una investigación similar indicó que las regiones del sur de Europa afectadas por grandes incendios pierden entre el 0,11 % y el 0,18 % de su crecimiento anual del PIB, mientras que el empleo en los sectores de transporte, alojamiento y restauración –el turismo– disminuye entre el 0,09 % y el 0,15 %.

Puntos Clave
  • Incremento de incendios en 2026: 127 incendios declarados entre el 1 de enero y el 15 de 

Aunque es prematuro cuantificar con exactitud el coste económico de los incendios de 2026 en España, se pueden realizar estimaciones basadas en datos de oportunidades perdidas.

Un coste de oportunidad se define como el valor de aquello a lo que se renuncia por una decisión tomada. Imaginemos un pequeño pueblo de 600 habitantes en invierno, cuya población puede duplicarse en verano. Un incendio durante la temporada alta provoca evacuaciones, pérdidas agrícolas y la interrupción de actividades turísticas, generando dos tipos de impacto: el inmediato (gastos de extinción) y el persistente (recuperación de lo perdido).

Costes directos de extinción

  • Según la Agenda Forestal de Navarra (2019), el gasto medio de extinción ronda los 10 000 euros por hectárea cuando se emplean recursos aéreos.
  • Además de los aviones, se suman los gastos de brigadas terrestres, maquinaria, combustible y retardantes.
  • Para un incendio de 16 000 ha, el coste total de la fase de extinción podría superar los 160 millones de euros.

Costes indirectos y de oportunidad

El impacto económico se extiende mucho más allá de la fase de apagado. En el mismo pueblo, un camping que pierda 50 plazas durante una temporada de 90 días, a 14 euros por día por autocaravana, deja de generar 63 000 euros. Si ocho campings de la zona se ven afectados, la pérdida supera el medio millón de euros.

El daño se replica en comercios, bares y hostelería; la pérdida de biodiversidad y la degradación del suelo reducen la calidad del agua y la capacidad del ecosistema para recuperarse, implicando costes de gestión forestal, ganadería extensiva y limpieza del monte a lo largo del año.

En términos sociales, los incendios aumentan la presión migratoria y la despoblación: aunque el fuego no sea la causa directa, sí acelera la salida de residentes al erosionar la confianza en el futuro del territorio.

Lecciones para la política pública

Los expertos coinciden en que “los incendios se apagan en invierno”. Invertir en prevención antes del verano no es un gasto superfluo, sino la estrategia económica más rentable a medio y largo plazo. Las estadísticas oficiales demuestran que, año tras año, el coste de la extinción supera con creces al de la prevención.

El verdadero coste de un incendio no se liquida en la semana en que arde el monte, sino durante los años que se requieren para que el paisaje, la economía y la comunidad local se recuperen. Ignorar la prevención significa pagar mañana, con intereses, la factura de la extinción y el abandono.

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Carlos Mendoza Vargas Periodista

Licenciado en Comunicación Social con mención en Periodismo por la Universidad Central de Venezuela. Tiene 12 años de experiencia en cobertura de política nacional y conflictos sociales, con pasantías en medios internacionales como BBC Mundo. Especializado en periodismo de investigación y análisis político.

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