Del saco de boxeo a las urnas: ¿hay hueco en el Congreso para el neonazi Núcleo Nacional?

Un gimnasio de diez euros de cuota, sacos de boxeo, colchonetas y clases de artes marciales mixtas son el punto de partida de Núcleo Nacional (NN), la organización de extrema derecha que ha ganado adeptos entre jóvenes en busca de ocio y de una forma de canalizar la frustración cotidiana. El rechazo a inmigrantes, a partidos políticos y al orden establecido se ha convertido en el enemigo al que estos reclutas apuntan, mientras la entidad neonazi se alimenta de protestas contra el PSOE y la última investidura de Pedro Sánchez, consolidándose en los últimos dos años.

Índice

Contexto y origen de Núcleo Nacional

En febrero de 2024 la agrupación registró en el Registro de Partidos del Ministerio del Interior la denominación “Noviembre Nacional”, nombre que hace referencia al movimiento antisanchista que reunió durante meses a figuras de la cúpula de Vox y a distintos grupos de extrema derecha. Una semana después, su líder enmascarado –identificado por investigaciones como Iván Rico Olivares– anunció que el próximo objetivo sería participar en las elecciones generales, con la intención de convertirse en la primera formación neofascista con representación parlamentaria desde la transición.

Los precios competitivos de sus instalaciones, que según sus propios miembros “no tienen que envidiar a los mejores centros de entrenamiento de Madrid”, han facilitado la captación de nuevos miembros. La estrategia de reclutamiento se sustenta en la combinación de actividades físicas, propaganda en redes sociales y la difusión de un discurso que culpa al sistema democrático de los problemas personales de los jóvenes.

Perfil electoral y posibilidades de éxito

  • Según el estudio del CIS de junio, alrededor del 45‑50 % de los encuestados que se autodefinen como de “extrema derecha” votan habitualmente a Vox, y un 30 % al PP.
  • El 6 % se inclina por “Se acabó la fiesta” y un 1,5 % por formaciones como Aliança Catalana o Junts.
  • El 2 % de los encuestados se declara abstencionista.
  • El porcentaje de potenciales votantes de Noviembre Nacional entre los indecisos y los que no contestan se sitúa en torno al 1,58 %.

Aplicado al censo electoral de las generales de 2023 (37,4 millones de votantes), el cálculo sugiere una base máxima de unos 370 000 posibles electores para Noviembre Nacional. Sin embargo, la experiencia de partidos como Democracia Nacional o Falange muestra que, incluso con una base similar, el voto real se sitúa en el rango del 0,2 % del electorado, lo que se traduce en pocos cientos de votos a nivel nacional.

Obstáculos del sistema electoral

El sistema D’Hondt penaliza la fragmentación y favorece a los partidos mayoritarios. En comunidades como Madrid, donde la extrema derecha concentra el 7,5 % del voto (aproximadamente 375 000 personas), Noviembre Nacional podría obtener unos 33 000 votos si lograra captar a todos los indecisos, lo que no sería suficiente para alcanzar un escaño. En otras regiones la cifra sería aún menor.

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Además, la Ley Orgánica de Régimen Electoral General (LOREG) exige que, para presentar candidaturas, un partido reúna avales equivalentes al 0,01 % del censo electoral (unos 375 000 firmas en un escenario de 37,5 millones de electores). Esta cifra supera con creces la actual afiliación de NN, estimada en unos 300 militantes.

Requisitos de paridad y antecedentes penales

Las listas deben cumplir con la regla de paridad de género, lo que supone un reto para NN, cuya composición es predominantemente masculina. En la Comunidad de Madrid, con 37 escaños, se requerirían al menos 15 candidatas femeninas para cumplir el umbral del 40‑60 %.

Algunos de los líderes de la organización tienen antecedentes penales. Isabel Peralta, portavoz de NN, enfrenta una sentencia no firme por delito de odio contra la comunidad marroquí, entre otros cargos.

Marco legal y posibilidades de prohibición

La Ley de Partidos Políticos, que fue utilizada para la disolución de Batasuna en 2002, aún no se ha aplicado a ninguna formación neonazi. Núcleo Nacional se registró en 2024 como asociación cívico‑política, lo que ha llevado a partidos de la izquierda, como IU, a solicitar su ilegalización por supuesta apología del franquismo y la dictadura. Sin embargo, la jurisprudencia actual no penaliza la mera expresión de ideas fascistas o totalitarias, a menos que se demuestren actos delictivos vinculados a la organización.

Precedentes europeos

El único caso reciente de un partido neonazi con representación parlamentaria en la UE es el griego Amanecer Doro. Llegó a obtener 21 escaños en el Parlamento griego en 2012 (7 % del voto) y varios escaños en elecciones europeas, antes de ser declarado organización criminal y disuelto en 2020 tras el asesinato del activista Pavlos Fyssas y la constatación de su estructura militarizada.

Financiación y estructura interna

NN cuenta con una cuota de afiliación de diez euros, lo que supone ingresos mensuales de alrededor de 3.000 euros. La venta de ropa y merchandising a través de la tienda “Ultra Inactiva” complementa estos recursos. Según fuentes inmobiliarias, la organización paga unos 4.000 euros mensuales de alquiler por su sede en Fuencarral (Madrid).

Los hermanos Iván y David Rico, hijos de Enrique Rico Pérez (exconcejal del PP en Valdeolmos‑Alalpardo), son los principales dirigentes. Iván, conocido en redes como “Una rana bania”, ha difundido contenidos antisemitas y nacionalsocialistas, mientras que David gestiona la parte comercial del movimiento.

Otros nombres relevantes son la portavoz Isabel Peralta, vinculada a la sección femenina de Falange, y Enrique Lemus, histórico dirigente de Democracia Nacional que actúa como portavoz de Noviembre Nacional.

En conjunto, Núcleo Nacional y su brazo político Noviembre Nacional representan una nueva ola de grupos ultraderechistas que combinan actividades deportivas, propaganda en redes sociales y una retórica xenófoba para captar a jóvenes desencantados. Sus aspiraciones electorales se ven severamente limitadas por el marco legal español, el sistema electoral y la falta de una base de apoyo suficiente para superar los umbrales requeridos para obtener representación parlamentaria.

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Carlos Mendoza Vargas Periodista

Licenciado en Comunicación Social con mención en Periodismo por la Universidad Central de Venezuela. Tiene 12 años de experiencia en cobertura de política nacional y conflictos sociales, con pasantías en medios internacionales como BBC Mundo. Especializado en periodismo de investigación y análisis político.

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