El calvario de Puente por la tragedia de Urda no logra cerrar filas con él en el PSOE
Óscar Puente, ministro de Transportes, estaba a punto de consolidarse como una de las figuras más visibles del ejecutivo liderado por Pedro Sánchez. Su estilo combativo en redes sociales, su cercanía al presidente y su popularidad dentro del PSOE lo habían convertido en un posible sucesor del jefe de Gobierno. Sin embargo, el pasado 28 de octubre de 2026 la tragedia ferroviaria de Urda cambió radicalmente su panorama político.

A las 08:53 h, el AVE 2080, circulando a unos 160 km/h, colisionó con el tren Iryo 6076, que permanecía detenido en el punto kilométrico 118 de la línea de alta velocidad Mrid‑Andalucía, en la localidad de Urda (Toledo). El accidente dejó, al menos, 69 muertos y alrededor de un centenar de heridos. Apenas nueve meses antes, el mismo corredor había sido escenario del siniestro de Amuz, en Córdoba, que cobró 46 vidas y dejó a 115 personas con lesiones graves.
Tras los primeros momentos de la catástrofe, Puente puso a disposición su cargo, pero el presidente Sánchez consideró “injusto” aceptar su dimisión y le pidió que permaneciera al frente del Ministerio. El ministro, en una rueda de prensa de casi dos horas celebrada en la sede del Ministerio, reiteró que su forma de asumir la responsabilidad es “dar la cara”, mantenerse “al mando” y cumplir con su “deber”. “No tengo nada que esconder”, declaró frente a los periodistas.
El martes siguiente comparecerá ante la Diputación Permanente del Congreso, donde deberá responder a las preguntas de la oposición y de los propios socios del Gobierno. La comparecencia se anticipa como un momento de gran tensión política.
Posiciones dentro del PSOE

- Apoyo institucional: Pedro Sánchez y la directora de Comunicación del Gobierno, María Jesús Montero, han manifestado su “apoyo total” a Puente, argumentando que su permanencia es esencial a escasos cuatro semanas de las elecciones generales del 29‑N.
- Voces críticas: Algunos dirigentes regionales y miembros de la ejecutiva federal consideran que, pese a la transparencia mostrada, el ministro debería dimitir para evitar que el accidente siga contaminando la campaña electoral. “Si no sale del Gobierno, el tema permanecerá como una sombra durante toda la campaña”, afirmó un alto cargo del PSOE.
- Opiniones mixtas: Otros líderes del partido reconocen la calidad de las explicaciones del ministro, pero advierten que su estilo agresivo en redes y su frecuente confrontación con la oposición generan “muchos anticuerpos” que podrían perjudicar al proyecto socialista.
En medio de la discusión, varios expertos señalan que la prioridad inmediata es la investigación técnica del accidente y la adopción de medidas estructurales que devuelvan la confianza al sistema ferroviario. El Gobierno ha anunciado el cierre de la línea Mrid‑Barcelona durante hasta dos años para llevar a cabo obras de modernización, y la puesta en marcha del ERTMS en la línea Mrid‑Sevilla se ha pospuesto hasta principios de 2027, con un retraso de alrededor de doce meses respecto al calendario inicial.
Impacto en la campaña electoral
Puente ha asegurado que no participará de forma activa en la campaña del 29‑N, aunque seguirá trabajando en la gestión del sector y en la elaboración de medidas que permitan “recuperar la confianza de los ciudadanos” en el transporte ferroviario. “Sé que afrontaremos un calvario mediático, pero mi deber es permanecer al mando y dar la cara”, declaró el ministro.
Los analistas políticos coinciden en que la decisión de Puente de mantenerse en el cargo es una “opción de daño limitado” para el gobierno, aunque no exenta de riesgos. La presión de la oposición y de sectores de la sociedad civil, que exigen una respuesta contundente ante la pérdida de 115 vidas en los dos accidentes del último año, sigue en aumento.
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