El DAO investigó a la UCO cuando sus agentes aún comprobaban el origen de la filtración de los WhatsApps de Sánchez y Ábalos
El Director‑Adjunto Operativo (DAO) de la Guardia Civil, Manuel Llamas, ordenó la apertura de una información reservada para averiguar si la filtración de los mensajes de WhatsApp del presidente Pedro Sánchez y del exministro José Luis Ábalos, publicados por El Mundo, procedía de la Unidad Central Operativa (UCO). La medida se tomó mientras los agentes continuaban revisando los dispositivos vinculados a la Operación Delorme, con el objetivo de determinar si contenían los textos difundidos por el periódico.
Según la cronología incorporada al expediente judicial, el juez Santiago Pedraz, que dirige la causa, ha solicitado nuevas explicaciones tanto sobre esas verificaciones como sobre la información manejada en la “cena de mando”.
Investigación y reacciones judiciales
El 11 de mayo de 2025, tras la publicación por parte de El Mundo de nuevas conversaciones entre el presidente y su entonces ministro de Transportes, el DAO convocó al jefe de la Jefatura de Armas, Explosivos y Seguridad (JAES) y mantuvo una reunión en la Dirección General de la Guardia Civil. En esa ocasión, el mando comunicó a la JAES su intención de abrir una información reservada a raíz de las investigaciones sobre Ábalos y Koldo García, y le preguntó si existían objeciones para asumir la instrucción.
La reunión se desarrolló entre las 11:30 y las 12:00 horas. La orden formal llegó al instructor el 13 de mayo, mediante un sobre sellado, según su propia declaración. El objetivo era esclarecer una posible filtración por parte de la UCO relacionada con las investigaciones en curso y con la información publicada en prensa.
El mismo 11 de mayo, un mensaje de WhatsApp de López Malo a Llamas reveló que la UCO estaba revisando los dispositivos del “caso Koldo” —discos duros, memorias USB, teléfonos y tabletas— “por si apareciera lo público en el diario Mundo”. En esa conversación se señalaba que no se había encontrado nada relevante para los dispositivos a los que hacía referencia Ábalos.
Ese mensaje no constituye, por sí solo, prueba de que la UCO hubiera iniciado una investigación formal para identificar el origen de la filtración, pero sí indica que se buscaba en los equipos analizados la posible presencia de los mensajes filtrados, con el fin de actuar en consecuencia. Sin embargo, Manuel Llamas decidió, antes de que finalizara la evaluación, poner en marcha una investigación interna para determinar si las conversaciones habían salido de la propia unidad.
El juez Pedraz ha solicitado aclarar precisamente esa secuencia. En una providencia, requirió al jefe de la UCO un informe sobre la conversación del 11 de mayo y sobre los dispositivos intervenidos en el caso Koldo García que pudieran contener información relacionada con la publicación. El magistrado pretende que se explique la aparente contradicción entre la afirmación de que “no había nada” en los dispositivos a los que hacía referencia Ábalos y el hecho de que la UCO siguiera revisando otros equipos del caso para localizar los mensajes.
La cronología incorpora también un segundo mensaje relevante. El 14 de mayo, a las nueve de la mañana, el jefe de Policía Judicial envió un WhatsApp al entonces responsable de la UCO indicando: “Me ha dicho DAO que tiene claro que la filtración no sale de UCO”. En su declaración, el jefe de Policía Judicial explicó que había comunicado previamente que la UCO no podía ser el origen de la filtración por razones cronológicas: el archivo más reciente del equipo del que supuestamente procedían los mensajes databa de octubre 2021, anterior a algunas de las conversaciones difundidas. Ante la pregunta de si Llamas conocía esa circunstancia, respondió afirmativamente y aportó el mensaje del 14 de mayo como respaldo.
A pesar de esa información, la tramitación de la información reservada continuó. El informe de la UCO subraya que, aunque el DAO sabía —según el testimonio del jefe de Policía Judicial— que la filtración no provenía de la unidad, no se acordó el archivo de las actuaciones internas.
La defensa de Llamas sostiene que la apertura de la información reservada respondía a la necesidad de esclarecer una posible difusión de datos personales y que la actuación del DAO estaba justificada por la publicación de las conversaciones. Asimismo, cuestiona la interpretación de los mensajes relativos a los dispositivos. Esa versión debe contrastarse con los mensajes y declaraciones incorporados al proceso.
La providencia de Pedraz no resuelve la controversia. El juez ha solicitado nuevas explicaciones a la UCO para cotejar la documentación aportada por la defensa con los extremos que constan en los informes y testimonios, en particular la diferencia entre los dispositivos a los que hacía referencia Ábalos y el conjunto de equipos investigados por la unidad.
En conclusión, la cronología documental sitúa el inicio de la información reservada el mismo día en que la UCO comunicaba que seguía buscando en sus dispositivos los mensajes publicados por El Mundo, sin que el DAO concediera margen para que la duda sobre la posible posesión de dichos mensajes por parte de la UCO se resolviera de forma orgánica.
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