El método Burnham para combatir a la extrema derecha

Las últimas encuestas sitúan a Andy Burnham como el candidato favorito de los votantes, adelantándose a todos sus rivales en la lucha contra la extrema derecha. Desde que asumió la primera ministra del Reino Unido el 20 de julio, el Partido Laborista experimenta una notable recuperación que está frenando el ascenso de Nigel Farage y su formación Reform UK, algo que ni los conservadores ni el anterior líder laborista Keir Starmer consiguieron.

Un giro estratégico en la política británica

Al llegar al número 10 de Downing Street, el exalcalde de Manchester ha replanteado el programa del Gobierno laborista centrándose en los problemas cotidianos de la ciudadanía. En lugar de limitarse a advertir de un supuesto peligro para la democracia, Burnham ha puesto en marcha medidas concretas: ha reducido el IVA de la luz, ha bajado el precio del billete de autobús y ha recortado las tarifas comerciales, y anuncia nuevos recortes impositivos a medio plazo. Estas iniciativas, que afectan directamente al bolsillo de los británicos, demuestran que un gobierno laborista puede reducir impuestos sin perder coherencia ideológica.

Otro pilar de su gestión es la descentralización política. Con la apertura de la oficina “Number 10 Norte” en Manchester, se busca trasladar al sur del país la coordinación de servicios esenciales como agua, energía y vivienda, además de impulsar la reindustrialización y la regeneración de zonas rurales. La intención es romper con el tradicional dominio londinense y acercar la toma de decisiones a todos los rincones de Inglaterra.

En materia migratoria, Burnham mantiene la línea de su predecesor al conservar a Shabana Mahmood al frente del Home Office. La ministra representa una postura firme dentro del laborismo, con propuestas que pretenden restringir la inmigración y endurecer las normas de asentamiento para quienes deseen permanecer más tiempo en el país. El primer ministro no ha cedido a las presiones del ala izquierda que exigía su dimisión.

El propio partido de la derecha populista enfrenta una crisis de credibilidad. Una investigación conjunta de Channel 4 y Verbatim ha expuesto posibles donaciones extranjeras vinculadas a Farage, incluido un supuesto aporte de cinco millones de libras que provocó su dimisión del escaño. Aunque fue reelegido en Clacton‑on‑Sea, el resultado se vio empañado por una campaña de voto de protesta protagonizada por el personaje satírico “Conde Cara de Basura”, que obtuvo el segundo puesto. La corrupción sigue siendo un tema sensible para los votantes de Reform UK, que históricamente han capitalizado esa bandera.

El método que está aplicando Burnburn para contrarrestar la extrema derecha se basa en cuatro ejes:

  • Atender y ofrecer soluciones concretas a los problemas de la ciudadanía, más allá del discurso de miedo.
  • Descentralizar la toma de decisiones, fortaleciendo a los ayuntamientos y creando estructuras de gobierno fuera de Londres.
  • Abordar la cuestión migratoria sin recurrir a una retórica punitiva, pero sin minimizar las preocupaciones populares.
  • Permitir que los adversarios enfrenten sus propios errores, evitando ataques directos que puedan consolidar su base.

Este enfoque ha permitido que el Partido Laborista recupere la confianza de los electores. Si la tendencia de apoyo se mantiene, Burnham podría convertirse en un referente para socialdemócratas de países como Portugal, Francia, Italia y Grecia, que atraviesan momentos de incertidumbre similar.

Guillem Pursals es doctor en Derecho (UAB), máster en Seguridad (UNED) y politólogo (UPF), especializado en conflictos, seguridad pública y teoría del Estado.

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