El papa León XIV habla sobre el desahucio de Maricarmen: "Tenemos que exigir a los líderes políticos que busquen soluciones"
El papa León XIV, tras su quinto viaje apostólico y mientras regresaba a Roma en un vuelo procedente de Metz (Francia), realizó una rueda de prensa en la que instó a los responsables políticos a encontrar soluciones al grave problema de la vivienda que afecta a miles de ciudadanos en toda España.
El caso que motivó su intervención fue el desahucio de la anciana Maricarmen, de 87 años y con una discapacidad, ocurrido la semana pasada en la localidad de Mrid. El suceso provocó protestas en diversas ciudades del país y puso de relieve la falta de garantías para las personas mayores y vulnerables.
El llamado del pontífice a la acción política
Ante las preguntas de los periodistas sobre la “especulación inmobiliaria”, el papa León XIV reconoció no conocer todos los detalles del caso de Maricarmen, pero denunció el “problema estructural que permite que una anciana con discapacidad sea expulsada de su hogar”. Señaló que la crisis de la vivienda es un fenómeno global que ninguna institución, ni siquiera la Iglesia, puede resolver de forma aislada, y exhortó a los gobiernos a identificar la “causa sistémica” del problema y a responder con políticas concretas, evitando la tendencia a actuar solo en situaciones de emergencia.
“Creemos que es un gran desafío que debemos asumir, exigiendo a los líderes políticos y a las autoridades que busquen soluciones sostenibles, porque la situación está empeorando visiblemente”, afirmó el pontífice.
El papa también subrayó que la Iglesia, como comunidad, debe ofrecer “soluciones más justas” y acompañar a las víctimas de desahucios, citando el caso de Maricarmen como “un buen ejemplo” de la necesidad de una respuesta solidaria y eficaz.
En otro punto de la conferencia, León XIV recordó su reciente encuentro en Francia con siete víctimas de abusos dentro de la Iglesia. Les transmitió su voluntad de “escucharlas y acompañarlas”, reconociendo el profundo dolor causado por estos hechos y la responsabilidad institucional de apoyar a las personas en su proceso de sanación.
El pontífice describió el abuso sexual en la Iglesia como “un problema humano que, cuando ocurre en el seno de la fe, adquiere una dimensión distinta, pues hiere y, a veces, destruye la vida espiritual de las personas”. Recalcó la obligación de la institución de acompañar a las víctimas en “el camino de la sanación”.
Respecto a los conflictos bélicos y el rearme en Europa, el papa León XIV denunció que “un reducido número de personas se está enriqueciendo enormemente gracias a una industria que fomenta la guerra”. Aseguró que los recursos financieros que se destinan a la fabricación de armas podrían redirigirse para combatir problemas como el hambre, la vivienda o el desempleo.
“Todo el mundo busca una voz que ofrezca una alternativa que no sea ‘gastemos más en armas’, pues esa lógica solo aumenta las tensiones y el riesgo de nuevos conflictos”, sostuvo, llamando al diálogo como la vía esencial para evitar nuevas guerras.
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