El Rayo sella con sufrimiento su billete a unas históricas semifinales
Con todas las condiciones a su favor tras el contundente 3‑0 de la ida, el Rayo Vallecano entró al Allwyn Arena consciente de que no podía permitirse especular con el resultado. En los primeros siete minutos del encuentro, el equipo madrileño generó dos ocasiones claras: el central francés Florian Lejeune lanzó un disparo que se fue por encima del travesaño y el lateral rumano Andrei Ratiu intentó un remate tras el rebote del portero Thomas Strakosha, pero sin éxito.

A partir del minuto diez, el Rayo desapareció del juego y el AEK empezó a imponer su ritmo. Tras un saque de banda, Pathé Ciss asistió a Zini dentro del área; el delantero angoleño colocó el balón y, sin dejar oportunidad al defensa Augusto Batalla, disparó a gol, reduciendo la diferencia.
Desarrollo del partido
Ese gol devolvió la confianza al conjunto griego, que intensificó su asedio. A los 26 minutos, el Rayo sufrió la baja de su extremo izquierdo Álvaro García por lesión, sustituyéndolo por el uruguayo “Pacha” Espino. Diez minutos después, Ratiu cometió una falta dentro del área contra el mauritano Aboubakary Koita; Razvan Marin aprovechó el penalti y, desde los once metros, marcó con precisión, dejando al vestuario del Rayo con los nervios por los suelos.
El descanso llegó como un respiro para el Rayo, que había visto su dominio anulado por el AEK. Sin embargo, los problemas del equipo madrileño se confirmaron al iniciar la segunda mitad, cuando Zini igualó el marcador con un potente cabezazo tras un excelente centro de Kutesa.
Ante la necesidad de reaccionar, el técnico del Rayo, Iñigo Pérez, introdujo a Oscar Valentín y Pedro Díaz en el centro del campo para aportar musculatura y mayor control del balón. Pedro Díaz, recién incorporado, realizó una jugada individual destacada que culminó con un pase a Isi Palazón. El extremo, superando a Lazaros Rota, cruzó con templanza y su compañero anotó frente al portero Strakosha, poniendo al Rayo por delante.
El gol marcó un punto de inflexión para el AEK, que vio frenadas sus ilusiones y vio al Rayo recomponerse mentalmente. El juego se equilibró, sin un claro dominio de ninguno de los dos equipos. El conjunto griego siguió atacando, pero su falta de rigor permitió al Rayo aprovechar los contraataques. Alemao y Jorge de Frutos fueron protagonistas de una jugada que casi culmina en gol, pero el disparo del delantero se estrelló contra el poste.
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