El Superniño de 1877 que mató al 4% de la población mundial ¿Puede volver a pasar?
Entre 1876 y 1878 se produjo una coincidencia rara en los tres principales océanos del planeta que alteró drásticamente el clima global. Un El Niño en el Pacífico, un dipolo del Océano Índico en fase negativa y temperaturas superficiales anómalamente altas en el Atlántico Norte combinaron sus efectos, modificando los patrones de precipitación y generando una crisis alimentaria sin precedentes.

El llamado “Superniño” de 1877 desencadenó una hambruna mundial que provocó entre 30 y 50 millones de fallecimientos, equivalentes al 4 % de la población de la época. Las regiones tropicales y subtropicales fueron las más afectadas: en la India y China se registraron sequías extremas que originaron hambrunas masivas; el sudeste asiático perdió cosechas y sufrió incendios forestales; el noreste de Brasil vivió una sequía histórica que provocó migraciones masivas; partes de África y Australia también enfrentaron graves crisis agrícolas; y la costa occidental de Sudamérica, sobre todo Perú y Ecuador, sufrió lluvias torrenciales e inundaciones.
Según el estudio “Climate and the Global Famine of 1876–78”, publicado en la revista *Climate Journal* de la Sociedad Americana de Meteorología, no se trató de un fenómeno aislado de El Niño, sino de una combinación excepcional de anomalías oceánicas: un periodo de enfriamiento previo en el Pacífico tropical (1870‑1876), el El Niño sin precedentes (1877‑1878), un dipolo del Océano Índico de intensidad récord (1877) y temperaturas inusualmente cálidas en el Atlántico Norte (1878).
Posibles repercusiones del Superniño 2026‑2027
Los pronósticos estacionales actuales indican una probabilidad moderada a alta de que se desarrolle un El Niño durante 2026‑2027. Al mismo tiempo, los índices del dipolo del Océano Índico tienden a un estado positivo, aunque los modelos climáticos no coinciden respecto a la intensidad de este fenómeno. “No podemos afirmar con certeza que se produzca una alineación como la de 1877, pero la comunidad científica está vigilando de cerca la evolución de los modelos”, comenta Esteban Rodríguez Guiso, portavoz de la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet).
El impacto de un posible Superniño dependerá, en gran medida, de la capacidad de respuesta de los gobiernos y de la sociedad. “Los daños humanos estarán ligados a la gestión que se realice; la hambruna de la India de 1877 se agravó por la falta de intervención y por la condición colonial del país”, señala el paleoclimatólogo del CSIC Francisco Jiménez Espejo.
Factores que aumentan la vulnerabilidad actual

- Calentamiento global: el aumento de la temperatura media de la Tierra intensifica los eventos de calor extremo y sequías, incluso sin que se produzca un Superniño.
- Frecuencia de El Niño y La Niña: según proyecciones del IPCC, la periodicidad de estos fenómenos se reducirá, pasando de cada 6‑7 años a aproximadamente cada 3‑4 años.
- Dependencia de sistemas agroalimentarios globalizados: cualquier interrupción significativa en la producción de alimentos en una región se propaga rápidamente a nivel mundial.
La investigadora Belén Rodríguez Fonseca, catedrática de física de la Universidad Complutense e integrante del Instituto de Geociencias (IGEO), explica que el cambio climático hace que los impactos de cada El Niño sean más intensos. “Cuando un Niño ocurre en un contexto de calentamiento global, el aumento de temperaturas se amplifica, lo que genera oleadas de calor y sequías más severas”, afirma.
Rodríguez Fonseca también describe la forma en que los eventos de El Niño y La Niña actúan como escalones en la “escalera” del calentamiento planetario. “Cada Niño eleva temporalmente la temperatura media global, y cada Niña la disminuye ligeramente, pero la tendencia general es al alza. Por eso vemos récords de calor en años de Niño”.
En cuanto a los posibles efectos en Europa, la misma investigadora advierte que el impacto del Niño será más visible en el continente, sobre todo en la cuenca mediterránea, donde se prevén sequías más intensas y episodios de incendios forestales.
El riesgo de que un Superniño desencadene un “punto de inflexión” climático –un tipping point– sigue siendo objeto de debate. Algunos científicos consideran que la combinación de eventos extremos bajo condiciones de calentamiento global podría empujar al sistema climático hacia estados menos predecibles.
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