El verdadero riesgo nuclear: ¿Viene de Corea del Norte y no de Irán?
Mientras la atención internacional se concentra en la tensión entre Irán y Estados Unidos, Corea del Norte ha intensificado de forma significativa su capacidad nuclear. El país asiático, que lleva años desarrollando un programa atómico de gran envergadura, está cada vez más cerca de contar con un arsenal capaz de desafiar a sus vecinos, muchos de los cuales son aliados tradicionales de Occidente.

Aumento del programa nuclear norcoreano
El organismo internacional encargado de vigilar la proliferación nuclear, el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), ha advertido de un “rápido incremento” en las operaciones de la planta de Yongbyon, donde el régimen de Kim Jong‑Un enriquece uranio. Según el director del OIEA, Rafael Grossi, no solo se ha intensificado la actividad en Yongbyon, sino que también se sospecha la puesta en marcha de instalaciones adicionales con el mismo objetivo, lo que podría traducirse en la producción de “varias decenas” de ojivas nucleares.
Estudios de la Nuclear Threat Initiative (NTI) indican que, aunque los misiles balísticos lanzados desde submarinos aún no estarían operativos, los sistemas terrestres de rango medio, intermedio y los intercontinentales sí lo están. En 2024, Corea del Norte realizó 37 lanzamientos exitosos, entre los que destaca el Hwasong‑19, considerado el más poderoso de su arsenal actual. Además, el régimen ha anunciado el desarrollo del Hwasong‑20, un misil balístico intercontinental que, de llegar a operativizarse, podría transportar ojivas múltiples y superar las defensas antimisiles existentes.
Misiles destacados del programa norcoreano

- Pukguksong: familia de misiles de crucero y balísticos de medio alcance, frecuentemente exhibidos en desfiles militares.
- Hwasong‑15 y Hwasong‑19: misiles balísticos intercontinentales capaces de alcanzar territorio estadounidense.
- Hwasong‑20: nuevo modelo en fase de pruebas, con potencial para portar varias ojivas nucleares.
El crecimiento del programa nuclear también se refleja en la producción de material fisible. Algunas estimaciones sugieren que Corea del Norte ya ha generado suficiente uranio enriquecido para fabricar más de noventa cabezas nucleares, aunque hasta la fecha solo se habrían ensamblado alrededor de cincuenta.
En 2016, Pyongyang anunció haber construido con éxito una ojiva nuclear apta para ser montada en un misil, confirmación que la Agencia de Inteligencia de Defensa de EE. UU. validó al año siguiente. Desde entonces, el país no ha dejado de escalar su capacidad, convirtiéndose en el más reciente integrante del club atómico.
El Instituto Naval de EE. UU. presentó ante el Congreso un informe que sitúa a la central de Yongbyon en el corazón del programa atómico norcoreano, subrayando la amenaza que representa para la seguridad regional y global.
En el plano diplomático, la relación entre el expresidente estadounidense Donald Trump y Kim Jong‑Un sigue siendo un enigma. Tras una fase inicial de insultos y retóricas agresivas, recientemente Trump ha señalado que Kim ha expresado “comentarios muy positivos” sobre él, mientras que, según el propio Trump, el líder norcoreano describió a su predecesor, Joe Biden, como una “persona que retrasa”. Estas declaraciones, aunque desconcertantes, no han alterado la postura de Estados Unidos respecto a la necesidad de contener la expansión nuclear de Pyongyang.
A pesar de las sanciones internacionales y de que Corea del Sur sea un aliado tradicional de EE. UU., no hay indicios claros de que la administración estadounidense planee ejercer una presión significativa sobre el programa nuclear norcoreano en el futuro inmediato. Sin embargo, la naturaleza volátil de la política exterior de Trump permite la posibilidad de cambios de rumbo que podrían redefinir el foco geopolítico de Estados Unidos.
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