Jorge Volpi denuncia en Más de uno las "mentiras interesadas" que alimentan el discurso contra la migración: "Crean un falso problema"
En una entrevista concedida a Carlos Alsina, el escritor mexicano Jorge Volpi presentó su último libro, Invasión alienígena, en el que plantea que la migración es, en gran medida, un “falso problema” alimentado por desinformación y prejuicios que responden a intereses políticos.
Alsina abrió la conversación al referirse al reciente encuentro entre la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, y el rey Felipe VI de España, una reunión que, según Volpi, simboliza el intento de México de romper el aislamiento diplomático que ha experimentado en una América Latina que se está orientando cada vez más hacia la extrema derecha.
Resumen de la entrevista
Volpi destaca en su obra que la vida de una persona depende de “unas cuantas hojas de papel”, en referencia a documentos como el pasaporte que determinan derechos y oportunidades. “Nacer del lado de la línea te otorga un sinfín de derechos; nacer del otro lo condena a la privación y a la opresión”, escribe el autor, subrayando la arbitrariedad de la frontera imaginaria que divide a los seres humanos.
Para el escritor, el propio concepto de “problema migratorio” es una ficción. Afirma que los países no son realidades naturales, sino construcciones sociales que, a su vez, generan otras ficciones que pueden convertirse en “mentiras” útiles a determinados grupos políticos: la idea de que los migrantes quitan empleos, aumentan la criminalidad o que la integración siempre fracasa.
Volpi compara estas narrativas con la figura del “extraterrestre” que da título al libro: un ser diferente que, por su mera alteridad, es presentado como enemigo. Esta metáfora sirve para ilustrar cómo la diferencia se transforma en amenaza cuando se necesita un chivo expiatorio.
En la charla, Alsina planteó la posibilidad de un mundo sin fronteras y citó a la Unión Europea como ejemplo. A pesar de promover la integración, la UE aprobó en 2026 el llamado “Pacto Migratorio”, que flexibiliza la deportación y contempla la creación de centros de expulsión en terceros países. Volpi lamentó la “corta memoria” europea, recordando que durante mucho tiempo el continente fue un refugio para emigrantes que huían de la violencia.
El autor señaló, como caso reciente, las negociaciones del gobierno alemán con los talibanes para facilitar la deportación de afganos, y recordó que el expresidente estadounidense Donald Trump utilizó el término “aliens” para referirse a los trabajadores migrantes, una expresión que él calificó de “acto de barbarie”.
Volpi reconoce que existen problemas concretos vinculados a la migración, pero insiste en que “cuando la migración misma se convierte en un problema, ahí es cuando comienza la mentira”. Señala que solo el 3 % de la población mundial vive fuera del país donde nació, y que quienes convierten la movilidad humana en una amenaza lo hacen para encontrar un enemigo fácil.
El escritor también criticó la percepción de que España es “blanca y católica”, recordando que nunca existió una España homogénea. Añadió que la discriminación hacia los migrantes africanos y del Magreb es mucho mayor que la que enfrentan los latinoamericanos, y que el trato favorece a quienes son futbolistas o millonarios.
Finalmente, Volpi atribuye el auge del discurso nacional‑populista al deterioro económico de Europa más que a una amenaza real de la migración. “Se ha perdido la sensación de futuro; cuando alguien culpa al que tiene un color de piel diferente, la gente se refugia en esa explicación fácil”, concluyó.
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