La confesión que desmiente la autopsia de Francisca Cadenas
El hallazgo de los restos de Francisca Cenas, la mujer desaparecida hace nueve años en Hornachos (Badajoz), ha confirmado lo peor: fue víctima de un asesinato extremadamente violento, según reveló la autopsia realizada al cuerpo. Los restos óseos fueron encontrados maniatos y con signos de haber estado amordazada, lo que contradice directamente la versión presentada por la defensa de uno de los acusados, Julián, uno de los dos hermanos que permanecen en prisión provisional sin fianza.

Versiones enfrentadas sobre el crimen
Según el abogado de los hermanos, José Duarte, el crimen no fue premeditado ni se cometió con ensañamiento. Su relato indica que Francisca acudió a la vivienda de los acusados para preguntar por el estado de salud de su tío y, al sorprender a Julián consumiendo cocaína, este habría reaccionado con un ataque de ira, golpeándola y provocando su muerte "de manera instantánea".
Sin embargo, este testimonio choca frontalmente con las conclusiones del médico forense José Carlos Fuertes, quien, en declaraciones a Espejo Público, describió un escenario de extrema violencia. Las evidencias halladas en los restos señalan un "cruro de obsesión sexual", que incluyó violación y agresión. Además, las lesiones previas a la muerte, causadas por objetos aún no identificados, así como múltiples fracturas en el cráneo, la cara y el torso, apuntan a un prolongado sufrimiento de la víctima antes de su fallecimiento.
Las lesiones y hallazgos clave

- Restos óseos encontrados con signos de amordazamiento y ligaduras.
- Lesiones en el cuerpo causadas por objetos no identificados.
- Fracturas múltiples en cráneo, cara y torso.
- Evidencias forenses que indican un acto sexual violento.
Este cúmulo de pruebas desmiente la teoría de un acto impulsivo y apoya la hipótesis de un crimen planificado o al menos prolongado en el tiempo, con un claro componente de sadismo.
La investigación y las críticas a la UCO
El marido de la víctima, Diego Meneses, ha expresado su dolor y frustración ante la tardanza en hallar el cuerpo, atribuyendo un "único fallo" a la Guardia Civil en los primeros momentos de la desaparición. Según relató, los agentes registraron las viviendas del entorno, pero la casa de los dos hermanos detenidos fue inspeccionada de forma superficial: "Anduvieron con una luz igual que una vela y dijeron 'vamos para atrás que no hay na'. Registraron tres metros con una luz apagada".
Meneses se pregunta por qué no se profundizó en esa búsqueda: "Si se hubiese registrado bien, se hubiese dado con mi mujer y se hubiese resuelto en la primera noche". Para él, esa omisión ha dejado una herida abierta que perdurará para siempre.
Un remordimiento que pesa
Respecto a las declaraciones de que su hijo José Antonio habría escuchado gritos de su madre esa noche en la vivienda de los acusados, Meneses las ha negado tajantemente: "Eso es mentira". No obstante, ha reconocido sentir un profundo "sentimiento de culpa" por no haber actuado ante el presentimiento que tuvo su hijo desde el principio. "Me pesará toda la vida no haber entrado ahí", confesó, en una reflexión cargada de dolor y arrepentimiento.
El caso, que ha conmocionado a la comunidad de Hornachos, sigue en investigación, mientras la justicia avanza con las pruebas recabadas y las discrepancias entre las versiones de la defensa y los informes forenses marcan el rumbo del proceso judicial.
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