La 'inflación militar' supera ya al IPC y diluye la inversión en armamento: "Las mejoras son modestas"

La amenaza rusa y la búsqueda de autonomía estratégica por parte de Europa han desencadenado un fuerte impulso en la inversión en defensa. Los países europeos miembros de la OTAN han incrementado sus gastos de forma exponencial, lo que ha generado contratos multimillonarios y ha llevado a las empresas del sector a superar récords de ventas. Sin embargo, el mayor gasto no siempre se traduce en mayores o mejores capacidades.

En este contexto, el informe “La política de defensa de la UE en el punto de mira”, elaborado por el Tribunal de Cuentas Europeo, advierte que “el aumento de los presupuestos del sector de la defensa debe considerarse a la luz de la inflación de los costes de defensa, que a menudo supera las tasas de inflación generales”. La institución subraya que, pese a los incrementos presupuestarios significativos, las mejoras reales en capacidad son modestas.

Perspectiva de los expertos: inflación y limitaciones estructurales

El doctor en Economía Aplicada de la Universidad Complutense y experto en asuntos militares, Antonio Fonfría, explicó a El Independiente que, bajo las denominadas “leyes de Augustine”, “un aumento presupuestario no se traduce al 100 % en nuevas capacidades, ya que una parte importante se absorbe en la inflación”. Estas leyes sugieren que la complejidad, el peso y el precio de los cazas aumentarán progresivamente hasta volverse inasequibles, o que un solo aparato intentará cumplir todas las misiones, generando ineficiencias.

Fonfría destaca que “los países se ven obligados a elevar su presupuesto de defensa nominal por encima de lo estrictamente necesario para mantener o mejorar capacidades, ya que el coste de adquisición también asciende”. Asimismo, afirma que medir el gasto en defensa como porcentaje del PIB resulta “muy insuficiente” y debe complementarse con otros indicadores.

Como alternativas de medición, el académico propone:

Puntos Clave
  • El gasto en defensa de los países europeos se ha disparado por la amenaza rusa, pero la inflación de los costes de defensa supera la inflación general, erosionando el poder adquisitivo de esos presupuestos
  • El informe del Tribunal de Cuentas Europeo advierte que, pese a los incrementos presupuestarios, las mejoras reales en capacidad son modestamente limitadas por la “inflación militar”
  • Según el experto Antonio Fonfría, las “leyes de Augustine” implican que gran parte del aumento presupuestario se absorbe en mayores precios, complejidad y ineficiencias de los sistemas, sin traducirse al 100 % en nuevas capacidades
  • Se critica
  • Dividir el coste total de los programas entre el número de unidades entregadas.
  • Calcular el coste real de operación por hora de uso.
  • Considerar el coste del ciclo de vida completo, incluida la disponibilidad operativa.
  • Analizar el “cost overrun”, es decir, la diferencia entre el coste real y el presupuesto inicial.

Según Fonfría, la actual inflación militar se debe a una “demanda explosiva de muchos países simultáneamente”, combinada con una oferta limitada por capacidades industriales restringidas y una fragmentación de la producción, los presupuestos y los sistemas. Esta situación permite a las empresas elevar precios y márgenes, trasladando los aumentos de coste al demandante, es decir, a los ministerios de defensa.

El informe del Tribunal de Cuentas advierte que, sin un acuerdo de paz cercano en el este de Europa, la presión inflacionaria persistirá, los cuellos de botella se profundizarán y la capacidad de absorber fondos asignados se verá comprometida. La “tasa de inflación comparativamente más elevada” se presenta como una tendencia estructural del sector, impulsada por la competencia tecnológica y la constante innovación.

El acceso a materiales críticos, componentes esenciales y personal cualificado resulta fundamental para que la industria de defensa pueda absorber el mayor financiamiento. No obstante, el sector enfrenta dificultades tanto para atraer como para retener talento, ya que compite con el sector civil por los mismos recursos humanos.

Por su parte, el Boletín Económico del Banco Central Europeo defiende que la demanda interna europea de productos militares estimula la actividad económica a corto y medio plazo. El gasto en infraestructuras, personal y material impulsa la inversión en innovación y en tecnologías de doble uso, lo que, a su vez, reduce la incertidumbre geopolítica y contribuye a estabilizar el consumo y la inversión.

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Carlos Mendoza Vargas Periodista

Licenciado en Comunicación Social con mención en Periodismo por la Universidad Central de Venezuela. Tiene 12 años de experiencia en cobertura de política nacional y conflictos sociales, con pasantías en medios internacionales como BBC Mundo. Especializado en periodismo de investigación y análisis político.

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