La Marcha Verde y Ceuta, la estrategia de expansión marroquí
Los académicos del Observatorio de Ceuta y Melilla han identificado un patrón de larga data en la estrategia geopolítica de Marruecos: la utilización de masas civiles como herramienta de presión sobre la soberanía española. Según sus análisis, la dinámica que se observa hoy en la frontera de Ceuta guarda una estrecha relación con la famosa Marcha Verde de 1975, en la que la “zona gris” y la presión demográfica fueron empleadas como forma de coacción diplomática.
Origen de la “zona gris”
En noviembre de 1975 el rey Hassan II organizó la movilización de más de 350 000 ciudadanos marroquíes para marchar hacia el entonces Sáhara Español. La iniciativa coincidió con la grave vulnerabilidad de España, cuyo dictador Francisco Franco se encontraba en estado terminal. Ante la imposibilidad de responder con fuerza militar sin comprometer su imagen internacional, el gobierno español optó por una estrategia de evacuación y contención.
Ese mismo mes, el 31 de octubre, unidades de la Fuerza Armada Real (FAR) cruzaron la frontera oriental del Sáhara, ocupando rápidamente puestos estratégicos como Farsia, Hauza, Echdeiría y Mahbes. La operación militar precedió a la marcha civil y sirvió como base para la posterior ocupación del territorio. España, paralizada políticamente, activó la Operación Golondrina y la Operación Tritón, centradas en la evacuación del personal civil y militar, evitando un enfrentamiento armado abierto.
En el terreno, las tropas españolas se retiraron a la denominada “Línea de Disuasión” alrededor de El Aaiún, estableciendo posiciones defensivas con minas y alambradas y limitando el uso de fuego salvo en caso de ataque directo. Los escasos combates que se produjeron fueron protagonizados por el Frente Polisario, que capturó a los primeros prisioneros marroquíes en Hauza.
Los investigadores sostienen que la Marcha Verde, lejos de ser un mero espectáculo civil, funcionó como instrumento de propaganda que distrajo a la comunidad internacional mientras los tanques marroquíes consolidaban su presencia en el terreno.
Paralelismos con la actualidad en Ceuta y Melilla
- Cuando las relaciones diplomáticas entre España y Marruecos se tensan, las fuerzas de seguridad marroquíes relajan el control fronterizo, lo que genera oleadas masivas de migrantes hacia las ciudades autónomas.
- Las autoridades españolas se enfrentan a crisis humanitarias y logísticas al recibir a miles de personas vulnerables, incluidas menores de edad, que son empujadas o permitidas cruzar la frontera.
- Este método de presión demográfica recuerda la “zona gris” de 1975, en la que la presencia de civiles se utilizó para forzar negociaciones sin recurrir a un conflicto armado directo.
El estudio concluye que la estrategia de “presión demográfica” sigue vigente y que el uso de la migración como arma política constituye una continuidad de las tácticas híbridas empleadas por Marruecos hace cincuenta años. La comunidad internacional observa con creciente preocupación cómo estos episodios ponen a prueba la capacidad de respuesta de España y su compromiso con la protección de los derechos humanos en la frontera.
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