La revuelta estudiantil desbanca al nacionalista Vucic en Serbia tras doce años de hegemonía
Doce años de casi absoluto control sobre los resortes del poder en Serbia llegaron a su fin en las elecciones legislativas anticipadas celebradas este domingo. La oposición, representada por la Lista de Estudiantes –una formación nacida de las masivas protestas universitarias contra la corrupción institucional y la deriva autoritaria del país– obtuvo la mayoría absoluta, desplazando al populista nacionalista Aleksandar Vučić y su Partido Progresista Serbio (SNS).

Una afluencia a las urnas que rozó el 70 % de los votantes, el nivel de participación más alto en un cuarto de siglo, marcó la jornada. Según las proyecciones del instituto demoscópico Ipsos, la Lista de Estudiantes se adjudicó entre 135 y 140 escaños en un Parlamento de 250 diputados; el recuento oficial de la organización no gubernamental CeSID, con el 56 % de los votos escrutados, confirmó 139 asientos para la candidatura universitaria y 104 para el SNS.
Resultados electorales y composición del Parlamento
El SNS perdió 26 escaños respecto a las elecciones de 2023, quedando con 103 diputados. El tradicional aliado del presidente, el Partido Socialista, no alcanzó el umbral del 3 % necesario para mantener representación y perdió los 18 escaños que ostentaba. Además de los dos bloques principales, la ley reserva seis escaños a minorías étnicas: tres para la comunidad húngara, dos para la albanesa y uno para la bosnia.
En su discurso de reconocimiento, Vučić admitió la derrota y, con tono beligerante, acusó a la Lista de Estudiantes de basar su campaña en mentiras y predijo que la gestión del futuro gobierno será “desastrosa”. Añadió que la oposición “luchará” con 105 diputados, aunque los números oficiales sitúan su bancada en 139.
El colapso del bloque oficialista se vio acentuado por la caída de sus aliados tradicionales. El Partido Socialista, que había formado parte del gobierno durante varios años, quedó fuera del Parlamento, lo que deja al hemiciclo prácticamente dividido entre la Lista de Estudiantes y el SNS, con la única salvedad de los escaños reservados a minorías.
Vučić, quien había liderado el país desde 2014 (primero como primer ministro y luego como presidente), dimitió de la presidencia en septiembre con la intención de regresar al poder ejecutivo. Las elecciones que convocó como plebiscito personalista se convirtieron, en cambio, en la mayor crisis de su trayectoria política.
La jornada electoral no solo se tradujo en cambios institucionales, sino también en una explosión de júbilo en las calles de Belgrado. Miles de ciudadanos, en su mayoría jóvenes, se congregaron en la plaza Slavija y en el cercano Parque de los Pioneros, donde derribaron vallas policiales y celebraron la recuperación de espacios que habían sido ocupados por fuerzas afines al régimen.
“Esto significa que por fin somos libres”, declaró Elena, estudiante de 18 años, mientras otro manifestante, Misha, de 23 años, resumía el ambiente: “Es tan hermoso. Las cosas van a ir mejor, van a ser maravillosas”.
Las celebraciones no estuvieron exentas de tensiones; algunos grupos de manifestantes se enfrentaron a cordones policiales que, tras varios minutos, cedieron el paso. En medio de la euforia, también se escucharon voces de generaciones mayores que recordaron la revuelta de 2000 que puso fin al régimen de Slobodan Milošević, señalando la esperanza de un futuro europeo y pacífico.
El detonante de la revuelta que culminó en este cambio político se remonta a la tragedia de la estación ferroviaria de Novi Sad en 2022, cuando el derrumbe de una estructura recién remodelada por consorcios chinos provocó la muerte de 16 personas. La falta de transparencia en los contratos y la percepción de corrupción alimentaron protestas que se transformaron en un movimiento nacional de resistencia, culminando en la creación de la Lista de Estudiantes.
Entre los portavoces de la nueva fuerza política destacan el académico Romir Saičić, quien describió los resultados como “una victoria del coraje sobre el miedo”, y el cardiólogo Ilija Srdanović, número uno de la lista, que prometió “construir una Serbia mejor, por el bien de nuestros ciudadanos y para unas mejores relaciones con nuestros vecinos y con la comunidad internacional”.
La victoria de la Lista de Estudiantes marca el fin de una década de equilibrio autoritario bajo Vučić, durante la cual Serbia experimentó una caída en los índices de Transparencia Internacional y una erosión de las libertades democráticas y la independencia judicial. El proceso de adhesión a la Unión Europea, iniciado en 2012, quedó prácticamente congelado mientras el país diversificaba sus alianzas, reforzando lazos con China, manteniendo una estrecha relación con Moscú y cultivando contactos con Estados Unidos.
Con una cómoda mayoría parlamentaria, la Lista de Estudiantes asume el reto de gobernar sin experiencia previa, depurar responsabilidades pendientes en la gestión de infraestructuras y reconstruir la credibilidad institucional de un país que ha decidido poner punto final a la etapa más prolongada de poder personalista en su historia reciente.
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