La temperatura corporal también juega: así influyen las "asimetrías térmicas" en hombres y mujeres y su riesgo de lesión
Marina Pons, directora de la nueva sección “Dinastía Femenina” de Rioestio, ha presentado una herramienta tecnológica que promete anticipar lesiones en los futbolistas: la termografía infrarroja. Según Ismael Fernández, preparador físico del cuerpo técnico de Xabi Alonso durante su etapa en el Real Madrid, se trata “de una tecnología que permite medir la temperatura de la piel”. Aunque la técnica data de finales de la Segunda Guerra Mundial y se ha utilizado en ámbitos como el militar, la seguridad, la construcción o la veterinaria, su incorporación al deporte está centrada en evaluar la fisiología del atleta, detectar signos de fatiga y reducir el riesgo de lesiones.
¿Qué es la termografía infrarroja y cómo se interpreta?
El principio básico es sencillo: una zona sana del cuerpo presenta la misma temperatura que su homóloga del lado opuesto. La clave no está en los valores absolutos del termómetro, sino en las asimetrías térmicas. “Cuando alguien está sano y sin molestias, la temperatura de ambos lados es idéntica”, explica Fernández. En la práctica, se compara cada zona del atleta consigo mismo; si la diferencia supera los 0,3 °C, se considera motivo de alerta.
Esta metodología no es una ciencia exacta y requiere de manuales de referencia personalizados. Además, las asimetrías pueden variar según el tipo de lesión: algunas lesiones musculares provocan una disminución de la temperatura, mientras que factores como la masa muscular o, en el caso de las mujeres, el ciclo menstrual, también influyen en los resultados.
Los estudios citados por Marina Pons indican que el uso continuado de la termografía ha permitido reducir en un 70 % la incidencia de lesiones. No obstante, la tecnología no previene directamente los problemas; más bien ofrece datos objetivos que permiten al médico, al entrenador y al jugador tomar decisiones más informadas.
En el contexto de los equipos femeninos se ha observado una mayor frecuencia de asimetrías, aunque esto no se traduce necesariamente en un mayor número de lesiones. La razón de este fenómeno sigue bajo investigación.
Un dato relevante es la diferencia en los tiempos de recuperación de la asimetría térmica: los hombres tardan aproximadamente 600 días en restablecer el equilibrio, mientras que las mujeres lo logran en unos 265 días. Marina Pons admite que aún se desconocen las causas de esta disparidad y si implica una recuperación funcional superior.
Ismael Fernández insiste en que la termografía no sustituye la responsabilidad del propio jugador, pero sí “proporciona datos objetivos que permiten al médico, al entrenador y al jugador comprender mejor la importancia de sus decisiones”. Por ejemplo, si dos jugadores están a punto de titularse pero presentan asimetrías, el cuerpo técnico debe sopesar los riesgos antes de decidir su inclusión.
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