Las relaciones entre España y Marruecos en la frontera las controla Rabat: "Ellos deciden si aceptan a los suyos o no"

La relación entre España y Marruecos en la frontera de Ceuta está condicionada por una realidad que otorga a Rabat una posición determinante, sobre todo en el ámbito de la seguridad y la defensa. Aunque España puede autorizar la devolución de una persona, corresponde a Marruecos decidir si acepta o no a la persona devuelta, según explican fuentes policiales vinculadas a la investigación judicial sobre la crisis migratoria en Ceuta.

La investigación de la Audiencia Nacional

La magistrada de la Audiencia Nacional, María Tardón, ha solicitado las comunicaciones intercambiadas entre el Centro Nacional de Inteligencia (CNI) y los servicios de inteligencia marroquíes para esclarecer qué información se transmitió entre ambos países y, sobre todo, cuál fue la respuesta de Rabat antes, durante y después de la entrada masiva del 30 de julio.

Esta diligencia permitirá comprobar si existieron peticiones concretas de España, cuándo se realizaron, quién respondió desde Marruecos y qué datos se compartieron. Asimismo, servirá para determinar el grado de colaboración efectiva de los servicios marroquíes en los momentos críticos que rodearon la crisis.

Durante las últimas semanas, la magistrada ha ido reconstruyendo las actuaciones de las autoridades españolas antes de la crisis y las decisiones adoptadas posteriormente. La documentación desclasificada ha revelado comunicaciones e informes de los servicios de información españoles sobre el riesgo existente, mientras que las declaraciones de mandos policiales y de la Guardia Civil han centrado el debate en la respuesta operativa y en la toma de decisiones.

Ahora, la investigación incorpora una pieza hasta entonces incompleta: la interlocución con Marruecos durante ese verano. Para acceder a esos informes, el Consejo de Ministros deberá autorizar su desclasificación.

Resulta esencial comprender que la frontera de Ceuta no puede analizarse exclusivamente desde la perspectiva española. Marruecos controla el territorio inmediatamente anterior a la frontera y sus fuerzas de seguridad juegan un papel crucial en los movimientos hacia los pasos fronterizos. Además, cualquier devolución a territorio marroquí requiere la aceptación de las autoridades del país vecino.

Puntos Clave
  • La autoridad marroquí tiene la última palabra sobre aceptar o rechazar a personas devueltas por España en la frontera de Ceuta
  • La Audiencia Nacional ha solicitado los intercambios entre el CNI y los servicios de inteligencia marroquíes para esclarecer la información compartida antes, durante y después del brote migratorio del 30 de julio
  • Se busca determinar si España realizó peticiones concretas a Marruecos, cuándo se hicieron y cuál fue la respuesta marroquí, así como el grado de colaboración de los servicios de Rabat en la crisis
  • Para acceder a los documentos necesarios, el Consejo de Ministros debe autorizar la desclasificación, subrayando que la gestión de la frontera de Ceuta no puede analizarse solo desde la perspectiva española.

Esta dependencia operativa explica el peso que tiene Rabat en la gestión fronteriza. Una decisión española no garantiza por sí misma su ejecución en el otro lado de la frontera; la cooperación marroquí es indispensable para llevarla a cabo.

La solicitud de la magistrada al CNI permitirá evaluar cómo funcionó esa cooperación durante los días que rodearon la crisis. No solo se trata de confirmar la existencia de contactos entre los servicios de ambos países, sino de analizar el contenido de esas comunicaciones: si España transmitió peticiones o alertas a sus interlocutores marroquíes, si recibió respuesta y cuál fue la postura de Rabat ante dichas solicitudes.

En la práctica, España puede identificar a una persona que se pretende devolver y activar los mecanismos correspondientes, pero la devolución necesita la aceptación de Marruecos. Por ello, la colaboración policial e intel·ligente con Rabat trasciende la mera coordinación entre vecinos.

Según las fuentes consultadas, la postura actual de Marruecos es de “perfil bajo”. El país mantiene una posición discreta en sus relaciones operativas con España, aunque la cooperación sigue siendo esencial para la gestión de la frontera. “Hace años, la visita del rey a Ceuta habría generado un conflicto diplomático; ahora hay silencio y algunos periódicos marroquíes que se quejan”, afirman.

El debate hasta ahora se ha centrado en si España recibió los avisos necesarios y quién conocía el riesgo de una entrada masiva. La documentación desclasificada y las declaraciones ante la magistrada han permitido avanzar en esa reconstrucción. El análisis de las comunicaciones con Marruecos aportará una nueva perspectiva sobre lo que ocurría al otro lado de la frontera y cuál fue la respuesta de Rabat ante las alertas y solicitudes españolas.

Las fuentes policiales consideran que este punto es esencial para entender la gestión de la frontera. Marruecos no tiene competencia para decidir cómo actúan las fuerzas y cuerpos de seguridad españoles en Ceuta, pero sí puede condicionar de forma decisiva lo que ocurre después, especialmente cuando España necesita que el país vecino acepte a una persona devuelta.

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Carlos Mendoza Vargas Periodista

Licenciado en Comunicación Social con mención en Periodismo por la Universidad Central de Venezuela. Tiene 12 años de experiencia en cobertura de política nacional y conflictos sociales, con pasantías en medios internacionales como BBC Mundo. Especializado en periodismo de investigación y análisis político.

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