León XIV en Arguineguín: tras los pasos de Francisco en el Lampedusa español
Hace pocos años Arguineguín era un puerto pesquero desconocido fuera de Gran Canaria. La pandemia provocó un aumento de la migración marítima y miles de personas emprendieron peligrosos viajes en cayucos con destino a las Islas Canarias. La llegada masiva de inmigrantes sobrepasó la capacidad de los puertos y se desencadenó una crisis humanitaria en la costa española.

En el punto álgido de la emergencia, más de 2 500 personas vivieron durante varios meses en Arguineguín, apodado “el muelle de la vergüenza”. La localidad, que cuenta con menos de 3 000 habitantes, pasó a ser el centro de atención de medios internacionales.
Visita del Papa León XIV a Arguineguín
Este jueves el papa León XIV arribará a Arguineguín, el puerto que simboliza la parte más sombría de la ruta migratoria hacia Canarias. Durante su visita se reunirá con algunos de los inmigrantes que han llegado a España por esa vía, así como con los trabajadores y voluntarios que les prestan asistencia. El encuentro evoca la visita del papa Francisco a la isla italiana de Lampedusa en 2013, su primer desplazamiento oficial fuera de Italia.
En aquella ocasión, las imágenes del pontífice argentino junto a los migrantes africanos recorrieron el mundo y denunciaron la falta de solidaridad de las autoridades. Meses después, un naufragio frente a Lampedusa causó la muerte de 300 personas, lo que desplazó el eje migratorio del Mediterráneo al Atlántico, convirtiendo la ruta canaria en la más peligrosa del planeta.
León XIV ha querido retomar el testimonio de su predecesor y acercarse a una realidad que ha cobrado ya 635 vidas en lo que va del año.
Según datos del Ministerio del Interior, las llegadas de inmigrantes por vía marítima a Canarias han descendido más de un 70 % en los primeros cinco meses de este año en comparación con el mismo periodo del año anterior. No obstante, la mortalidad en la ruta ha aumentado: mientras el año pasado 14 de cada 100 llegadas fallecían, ahora la cifra se eleva a 21, según la ONG Caminando Fronteras.
La Cruz Roja también ha constatado la bajada de llegadas, pero sigue enfrentando situaciones extremas al atender a los recién arribados. “Hemos tenido que rescatar a personas en paro cardiorrespiratorio o en situaciones de gravedad extrema”, explicó José Antonio Verona, responsable de primera respuesta en emergencias. La satisfacción de salvar vidas contrasta con el dolor de encontrarse con migrantes fallecidos, una realidad que la visita del papa pretende poner en la agenda pública.
Los trabajadores y voluntarios que atienden a los migrantes esperan que la presencia del pontífice ilumine la vulnerabilidad de estas personas. Los cayucos, que pueden durar varios días a la deriva, son reducidos a una tabla de madera donde los pasajeros apenas pueden moverse. “La comida y el agua se racionan al máximo y deben atender sus necesidades básicas en condiciones extremadamente precarias”, añadió Verona.
Los viajeros son mayoritariamente hombres jóvenes entre 18 y 28 años; los mayores evitan la travesía por su peligrosidad.
Tras su paso por Arguineguín, el papa León XIV continuará su agenda en Canarias. El viernes se desplazará a Tenerife para visitar “Las Raíces”, el mayor centro de acogida del archipiélago, y se reunirá con diversas iniciativas locales que trabajan por la inclusión de los migrantes. Culminará su visita con una misa en el puerto de Santa Cruz de Tenerife, donde tres cayucos utilizados por los inmigrantes rodearán el altar durante la eucaristía.
El pontífice ya había defendido la dignidad de los migrantes en el Congreso, afirmando que “el extranjero siempre debe ser acogido conforme a su dignidad”. Su intervención se produjo en medio del debate sobre la regularización extraordinaria del Gobierno y la polémica sobre la “prioridad nacional” planteada por Vox, dejando clara su intención de alzar la voz ante la crisis migratoria, al igual que lo hizo el papa Francisco en Italia hace trece años.
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