Los aspavientos de Koldo y las risas cómplices con Ábalos evidencian la guerra abierta con Aldama

El empresario Víctor de Aldama concluyó su extensa declaración ante el Tribunal Supremo, en el marco del proceso judicial sobre la adjudicación irregular de mascarillas. La audiencia, que se prolongó durante ocho horas, tuvo lugar en la Sala de lo Penal, donde el exasesor Koldo García y el exministro de Transportes José Luis Ábalos comparecieron como testigos.

Desarrollo de la sesión vespertina

La tarde comenzó a las 15:30 horas con el interrogatorio de la acusación popular, representada por el abogado del Partido Popular, Alberto Durán. El ambiente resultó más distendido que el de la mañana, aunque la narrativa de Aldama mostró signos de dispersión, saltando entre episodios y retomando versiones anteriores.

El punto álgido se produjo cuando la acusación indagó sobre la supuesta relación sentimental entre Koldo García e Isabel Pardo de Vera, expresidenta de IF. Aldama, visiblemente sorprendido, replicó: “Koldo tiene una relación que me lleva a pensar que son pareja”. El exasesor negó con la cabeza, gesticuló y se quitó las gafas, mientras Ábalos contenía una risa que se extendió por el estrado.

Posteriormente, Aldama pasó a acusar a García de actuar al margen de la voluntad de Ábalos. Señaló que inicialmente “tenía claro” que el exasesor respondía a las instrucciones del ministro, pero cambió de parecer al observar a García dialogar con el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez. La interacción entre García y Ábalos se tornó tensa, intercambiando miradas cómplices que concluyeron con un negación rotunda.

El empresario denunció que el murmullo entre ambos le dificultaba la exposición de los hechos, pidiendo a la Sala que “hablen más bajo y presten atención”. La atmósfera se volvió más ligera cuando Aldama insinuó que Ábalos poseía un teléfono para conversar exclusivamente con “señoritas”, provocando risas en el banco de los acusados.

La defensa, encabezada por Leticia de la Hoz, señaló numerosas contradicciones en las declaraciones de Aldama, en particular en relación con los supuestos pagos de 10.000 euros mensuales que, según el testimonio, entregó en efectivo a García. Aldama había afirmado que estos abonos se realizaron “desde antes de octubre de 2019 hasta después de julio de 2021”, pero en el Supremo sostuvo que los pagos continuaron hasta 2022. El presidente de la Sala intervino en varias ocasiones para centrar el interrogatorio, lo que generó protestas de la defensa.

En los momentos finales de la declaración, Aldama describió un episodio de agresión física contra García en la oficina situada en la calle Alfonso XII, Madrid. Según su versión, Koldo, acompañado de su hermano Joseba, se presentó para confrontar a su socio Alberto Escolano, lo que desencadenó una violenta discusión. “Se fue con la cara partida”, afirmó Aldama, mientras García negaba con la cabeza y Ábalos contenía la risa.

El empresario también acusó a García de ejercer presión directa sobre distintos funcionarios, entre ellos Pedro Saura, entonces secretario de Estado de Transportes. Aldama recordó que, durante la polémica por el rescate de Air Europa, García habría amenazado a Saura con “partirle la cara” y habría expresado a Sánchez su intención de “arrancarle la cabeza”. Ante estas declaraciones, García bajó la mirada y, según testigos, se rió.

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