Los hutíes, a punto de controlar el segundo estrecho clave para el comercio mundial
El avance de las milicias hutíes en Yemen ha superado rápidamente las defensas apoyadas por Arabia Saudí. Tras la captura de la ciudad costera de Mocha, las islas Hanish y Mayyun, los rebeldes, alineados con el denominado “Eje de Resistencia” iraní, controlan ya el estrecho de Bab el‑Mandeb, una de las rutas marítimas más estratégicas del mundo.

Consecuencias económicas y de seguridad
El control del estrecho pone en riesgo el tráfico marítimo y energético entre Asia y Europa. Aproximadamente el 7 % del petróleo mundial transita por Bab el‑Mandeb, junto con una constante circulación de buques portacontenedores esenciales para el comercio internacional. Una interrupción obligaría a las navieras a desviar sus rutas alrededor del Cabo de Buena Esperanza, lo que elevaría notablemente los costos logísticos, los seguros marítimos y, en última instancia, los precios de la energía.
Desde el inicio de la guerra en Gaza, los hutíes han intensificado sus ataques contra buques estadounidenses e israelíes que navegan por la zona, mientras continúan la devastadora guerra civil en su propio país, catalogada por la ONU como la “peor crisis humanitaria del planeta”.
En menos de una semana, el mapa del conflicto se ha reconfigurado de forma drástica. La ofensiva hutí ha permitido la toma de amplias franjas del territorio y la consolidación del control sobre la capital, Saná. Asimismo, han neutralizado los bombardeos de la aviación saudí, principal aliado del Gobierno yemení.
Mocha, ciudad portuaria que permanecía bajo control gubernamental desde 2017, albergaba un centro operativo dirigido por Tareq Saleh, sobrino del fallecido expresidente Ali Abdullah Saleh y figura clave del bando pro‑gubernamental. En videos difundidos por periodistas locales, se observó a los milicianos hutíes ingresar a la localidad, ocupar instalaciones militares abandonadas y entonar consignas contra Estados Unidos e Israel. Además, los combatientes documentaron la captura de material militar, incluidos vehículos y armamento.
Tras la caída de Mocha, los hutíes se dirigieron a los puntos estratégicos del estrecho: las islas Hanish, situadas en el centro del paso, y Mayyun, que alberga el punto más estrecho del canal. La captura de Mayyun el 11 de septiembre completó la toma de una de las orillas del estrecho, consolidando su dominio.
El costo humano de la ofensiva es alarmante. Según datos preliminares de Naciones Unidas, en los últimos días se han registrado más de 500 muertos y alrededor de 20 000 desplazados. En ciudades como Mocha, la mayoría de los centros sanitarios han dejado de operar, según fuentes de Médicos Sin Fronteras, agravando una situación humanitaria ya crítica.
La conquista de Mocha y Mayyun marca un punto de inflexión en el conflicto y plantea un desafío importante para la comunidad internacional, que deberá responder ante la amenaza que se cierne sobre la navegación global y la estabilidad regional.
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