Los incendios de Madrid y Avila abarcan un perímetro de 200 kilómetros y amplían la emergencia a Toledo

El Ministerio del Interior ha ampliado a la provincia de Toledo el ámbito territorial de la declaración de emergencia de interés nacional por los incendios, medida que ya estaba en vigor en la Comunidad de Madrid y Ávila desde el pasado jueves. Esta ampliación refleja la rapidez con la que el fuego avanza sin que los equipos de extinción puedan controlarlo.

Desde que el jueves se iniciaron los incendios en Ávila y el viernes en la Comunidad de Madrid, el perímetro combinado de ambos focos supera los 200 kilómetros y afecta a cerca de 45 000 hectáreas. Se trata de incendios extremos, capaces de generar su propia meteorología, lo que complica enormemente su previsión, advierten los especialistas.

Incendios de sexta generación y su impacto

Según los últimos datos del Ministerio para la Transición Ecológica, el incendio de Ávila ha quemado ya aproximadamente 21 000 hectáreas y presenta un perímetro de 112 kilómetros, mientras que el de la Comunidad de Madrid supera las 24 000 hectáreas consumidas, con un perímetro cercano a los 100 kilómetros.

Los actuales focos, que han provocado más de 88 500 evacuaciones y confinamientos en las zonas afectadas, se consideran “extremos”; es decir, están fuera de la capacidad de extinción tradicional porque emiten más de 10 000 kW por metro.

Puntos Clave
  • El Ministerio del Interior amplió la declaración de emergencia de interés nacional a la provincia de Toledo, sumándose a la

Así lo indica Víctor Resco de Dios, ingeniero experto en ecosistemas terrestres, quien explica que ambos incendios “están interactuando con la capa límite de la atmósfera, se acoplan a las capas frías y generan pirocúmulos”, fenómenos que dificultan la gestión y la extinción. Este tipo de fuego se clasifica como de sexta generación.

Por su parte, Sara Mateos, agente medioambiental del sindicato CSIF, subraya la dificultad de prever su evolución: “No se pueden seguir únicamente los modelos meteorológicos; es necesario observar el comportamiento del propio incendio, ya que pueden producirse cambios de viento repentinos”.

La masiva continuidad del monte y la falta de prevención en la interfaz urbano‑forestal agravan la situación. “La dificultad de su extinción radica en que crean una climatología propia que no se puede anticipar, lo que los hace especialmente peligrosos”, añade Mateos, quien también señala como factores determinantes el cambio climático, la despoblación rural y el abandono del monte.

En la Comunidad de Madrid, la vegetación forma una “autopista” para el fuego, sin barreras que lo frenen. Además, la presencia de viviendas dispersas en la transición entre lo urbano y lo forestal, sin planes de gestión de la vegetación perimetral ni medidas preventivas, ha contribuido a la rápida expansión del incendio.

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Carlos Mendoza Vargas Periodista

Licenciado en Comunicación Social con mención en Periodismo por la Universidad Central de Venezuela. Tiene 12 años de experiencia en cobertura de política nacional y conflictos sociales, con pasantías en medios internacionales como BBC Mundo. Especializado en periodismo de investigación y análisis político.

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