Los Princesa de Asturias premian la rebeldía y la resistencia contra Trump de Patti Smith
Patti Smith, la influyente cantante, poeta y activista norteamericana, ha sido galardonada este miércoles con el Premio Princesa de Asturias de las Artes 2026. El jurado la ha reconocido “por su impetuosa creatividad, que conecta el rock, la poesía simbolista y el espíritu de la contracultura con una gran potencia expresiva”, destacando una trayectoria que, a lo largo de cinco décadas, ha unido música, literatura y compromiso social bajo la premisa de transformar la palabra en forma de resistencia.

El acta del jurado subraya su “intérprete de estilo vigoroso, ha plasmado la rebeldía del individuo en la sociedad a través de canciones palpitantes, algunas de las cuales ya son íconos de la música popular contemporánea”. Asimismo, se destaca que “como escritora ha transmitido una visión poética de la vida, comprometida con ofrecer un mensaje de esperanza frente a las injusticias, con una actitud inconformista y transgresora que sirve de ejemplo a muchas artistas, conmoviendo a oyentes y lectores de todo el mundo y siguiendo inspirando a nuevas generaciones”.
Una carrera que marcó el nacimiento del punk
Nacida en Chicago en 1946, Patti Smith llegó a Nueva York a finales de los años 60 sin recursos económicos pero con una poderosa vocación literaria. Trabajó en librerías, se relacionó con los círculos del teatro experimental y comenzó a recitar poemas en espacios donde la frontera entre música y literatura era difusa. Su encuentro con el fotógrafo Robert Mapplethorpe, su compañero de vida en aquel período, y con el crítico musical Lenny Kaye, dio origen a un lenguaje propio: poemas leídos con acompañamiento eléctrico, una práctica inusual para la época y, según sus propias palabras, “algo que nunca había hecho hasta entonces, y mucho menos una mujer”.
Ese proceso culminó en el álbum Horses, publicado en 1975 y producido por John Cale. El disco combina la esencia de la poesía beat con la urgencia del rock en ocho canciones, y abre con una declaración de principios que ha perdurado: “Jesucristo murió por los pecados de alguien, pero no por los míos”. La portada, fotografiada por Mapplethorpe, muestra a Smith con camisa blanca, chaqueta al hombro y mirada frontal, una afirmación de autoría en un entorno dominado por códigos masculinos.
En el contexto de la escena neoyorquina de los setenta, con el CBGB como punto de encuentro de músicos y poetas, surgieron nombres como los Ramones, Blondie o Talking Heads. Allí, el lema “menos virtuosismo y más urgencia” definía una nueva forma de entender la música. Smith no solo participó de ese cambio, sino que lo articuló desde una posición singular: la de quien provenía de la literatura y utilizaba el rock como vehículo expresivo. Su primer sencillo, “Hey Joe / Piss Factory” (1974), ya apuntaba en esa dirección.
Tras Horses, siguieron discos como Radio Ethiopia (1976), Easter (1978) –con “Because the Night”, su mayor éxito comercial– y Wave (1979). A finales de esa década se retiró temporalmente de los escenarios y se trasladó a Detroit junto al músico Fred “Sonic” Smith, con quien tuvo dos hijos. Durante esos años se centró en la vida familiar y se alejó de la industria, para regresar a finales de los ochenta. La muerte de su marido en 1994 marcó un punto de inflexión: volvió a reunir a su banda y reanudó una carrera que ya no se limitaría a la música.
“Nunca quise ser cantante, siempre quise ser escritora”, ha explicado en múltiples entrevistas. Desde entonces ha desarrollado en paralelo una obra literaria que ha recibido amplio reconocimiento: libros como Éramos unos niños, que relata su relación con Mapplethorpe, y M Train reconstruyen su trayectoria con una prosa que rehúye la linealidad tradicional.
Con 78 años, Patti Smith mantiene una presencia constante tanto en los escenarios como en el debate cultural. En 2025 realizó una gira con una formación que incluía a miembros originales como Lenny Kaye y Jay Dee Daugherty, interpretando Horses íntegro, medio siglo después de su publicación. Su voz, más áspera pero aún con el mismo registro híbrido entre recitación y canto, ha vinculado el repertorio con causas contemporáneas, desde conflictos internacionales hasta reivindicaciones sociales, en coherencia con una trayectoria marcada por el compromiso. Hace pocos días, junto a Bruce Springsteen y Michael Stipe, cerró con “People Have the Power” el concierto del 30.º aniversario de la organización Democracy Now! en Nueva York.
Influencia y legado

- Artistas de distintas generaciones –desde The Smiths hasta PJ Harvey– citan Horses como referencia.
- Su aporte al punk fue esencialmente conceptual: entendió la música como espacio de libertad y resistencia.
- Smith ha declarado que su intención siempre fue comunicarse “con los inadaptados, los privados de derechos, los que se alejan de la pista habitual”.
- Cincuenta años después, artistas como Rosalía incluyen fragmentos de su voz en canciones como “La Yugular” del álbum Lux, manteniendo vivo su legado.
El jurado del Premio Princesa de Asturias de las Artes 2026 estuvo presidido por la coreógrafa María Pagés y contó con la secretaria Estrella de Diego. Los miembros fueron Daniel Bianco, Josep Maria Flotats, Jesús García Calero, Pablo Gil Cuevas, Blanca Li, Sergio Gutiérrez Sánchez, Pilar Lló, Sheila Loewe, Isabel Muñoz, Alfonso Palacio, Christina Rosenvinge, Teresa Sapey, Cibrán Sierra, Eduardo Torres‑Dulce y Juan Antonio Vigar. El galardón, el primero de los ocho premios que convoca anualmente la Fundación Princesa de Asturias, incluye una escultura de Joan Miró, un diploma, una insignia y 50 000 euros.
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